La inflación no da tregua en Colombia. Analistas económicos consultados por el Banco de la República ajustaron al alza su proyección de inflación anual para diciembre de 2026, llevándola al 6,81%, casi el doble de la meta oficial del 3% que fija la autoridad monetaria.
El número representa un salto respecto al 6,60% que registraba la encuesta de agosto, y supera también el 6,33% observado en ese mes. La diferencia entre ambas mediciones equivale a 0,21 puntos porcentuales, un ajuste que, aunque parece modesto en papel, consolida una tendencia preocupante: la brecha con la meta se ubica en casi 4 puntos porcentuales.
El dato no es menor si se considera que Colombia acumula siete años consecutivos sin cumplir su objetivo de inflación. El codirector del Banco de la República, Mauricio Villamizar, ya anticipó que la meta tampoco se alcanzaría en el año en curso ni probablemente en el siguiente. Una racha que, tarde o temprano, pesa sobre la credibilidad de cualquier banco central.
“La inflación es un impuesto altamente regresivo, pero también es un impuesto al crecimiento futuro“, advirtió Villamizar en declaraciones públicas. La frase resume el dilema: contener precios sin asfixiar la actividad económica, en un contexto donde la tasa de interés se mantiene en el 12%, decisión que sorprendió a parte del mercado en julio.
Villamizar defendió la necesidad de transparencia en las decisiones de política monetaria: “Lo ideal es no sorprender al mercado, pero sí manifestar cuáles son las variables que tomamos en cuenta“. La confianza institucional, señaló, es el activo más valioso que tiene el banco central, y perderla tiene costos que van mucho más allá de los números de una encuesta.
Con todo, el horizonte de mediano plazo ofrece algo de alivio. Las expectativas para agosto de 2027 bajaron de 5,41% a 5,34%, y para diciembre de ese año cayeron de 5,09% a 5,06%. La proyección para agosto de 2028 también descendió, de 4,20% a 4,03%, aunque todavía lejos de la meta. En el horizonte de cinco años, la expectativa se sitúa en 3,40%, apenas por encima del objetivo oficial. El camino de regreso a la meta existe, pero es largo y no está exento de obstáculos fiscales y climáticos que el propio Villamizar reconoció como factores de presión sobre las tasas.


