viernes, septiembre 18, 2026
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Santa Fe consolida el segundo lugar porcino del país con 840 mil cerdas

El sector porcino argentino tiene una nueva referencia de peso: Santa Fe se afirma como la segunda provincia productora del país, con 840.872 cabezas en existencias al 31 de julio de 2026, según datos del SENASA. Solo Buenos Aires le gana en el mapa de la carne de cerdo.

El dato no es menor. La provincia absorbe el 18,3% de la faena nacional y el 18,4% de la producción total del país, con una participación que se mantiene estable en torno al 18% en los últimos cinco años. En promedio, se faenan entre 135.000 y 145.000 cabezas por mes, con predominio de las categorías capones e inmunocastrados.

La producción acumulada anual se estima entre 150.000 y 162.000 toneladas de res con hueso, con un rendimiento al gancho de entre el 78% y el 80% sobre el peso vivo del animal. Ese rendimiento optimizado responde, en buena medida, a la mejora genética y a pesos más elevados al momento de la faena.

El informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe también señala una tendencia estructural: crece la cantidad promedio de madres reproductoras por establecimiento, con inversiones en genética, bioseguridad y climatización, mientras cae el número de pequeños establecimientos no integrados. El sector se concentra y se tecnifica.

Geográficamente, las 2.534 unidades productivas activas de la provincia se ubican principalmente en el sur santafesino, en los departamentos General López, Caseros y Constitución, seguidos por la zona centro. La explicación es sencilla: esa región concentra la producción de maíz y soja, insumos clave de la alimentación porcina, y cuenta con infraestructura agroindustrial consolidada. Solo cuatro departamentos —General López, Caseros, Rosario y Constitución— concentran el 41,7% del stock provincial.

El mercado interno sigue siendo el gran motor: el 98,5% de la producción se destina al consumo doméstico, repartido entre la industria de chacinados y embutidos y la venta de carne fresca en mostrador. Este último segmento viene creciendo de manera sostenida, impulsado por la complementariedad —y en algunos casos la sustitución— con la carne vacuna. El consumo per cápita ya ronda los 20 kilogramos por habitante al año.

El desafío que marca el propio informe es claro: el complejo porcino santafesino necesita seguir mejorando competitividad, capacidad productiva y rentabilidad para dar el salto que la inserción internacional exige. La base está, el camino también.

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