No hubo acuerdo ni siquiera para sentarse a la mesa. UPCN decidió no asistir a la paritaria convocada para este viernes y mandó un mensaje claro al Gobierno provincial: anunciar un aumento sin discutirlo primero no es negociar, es imponer.
El gremio cuestionó duramente que el Ejecutivo hubiera anticipado públicamente el aumento para septiembre antes de que las partes se sentaran a debatir. Para UPCN, ese movimiento vació de contenido la convocatoria: ¿para qué ir a una paritaria si el número ya está definido de antemano?
Sin embargo, el sindicato fue cuidadoso en aclarar que su ausencia no implica una ruptura del diálogo. La señal no es portazo, sino advertencia: el gremio quiere una mesa donde realmente se discuta, no una reunión de firma y foto. La diferencia no es menor.
Lo que UPCN pone sobre la mesa es el concepto de recomposición salarial, que va bastante más allá de un ajuste puntual. Recomponer implica reconocer el deterioro acumulado del poder adquisitivo de los estatales y construir una respuesta proporcional a esa pérdida. Un aumento anunciado unilateralmente, sin ese análisis, difícilmente alcance ese umbral.
La tensión entre los gremios estatales y el Gobierno provincial no es nueva, pero este episodio marca un escalón más en la disputa. Si el Ejecutivo insiste en fijar números antes de negociar, el riesgo de que la mesa paritaria se convierta en un trámite formal es cada vez mayor. La pelota quedó del lado del Gobierno: la próxima convocatoria dirá si hay voluntad real de discutir o si el libreto ya está escrito.


