Los números no mienten y el golpe es duro: un frigorífico histórico de la provincia de Santa Fe cerró esta semana con 35 trabajadores desvinculados en el bolsillo, luego de confirmar este viernes 27 nuevos despidos que se sumaron a las ocho desvinculaciones de la semana anterior.
El proceso de salida masiva se concentró en apenas dos semanas. Primero fueron ocho trabajadores los que quedaron fuera de la planta; después, este viernes 18 de septiembre, llegaron los 27 despidos confirmados que terminaron de redondear una cifra que nadie en el sector festeja. En total, 35 familias que dependen del frigorífico arrancan la semana que viene con una realidad distinta.
Lo que llama la atención es el timing: la empresa anunció que la planta prevé retomar la producción la próxima semana. Esa señal de continuidad operativa no alcanza, sin embargo, para explicar por qué se necesitaron tantas desvinculaciones en tan poco tiempo ni qué perspectivas reales tienen los trabajadores que quedaron adentro.
El caso de este frigorífico santafesino es un termómetro más de lo que atraviesa la industria cárnica en el interior del país: presión sobre los costos, caída del consumo interno y una ecuación que, cuando no cierra, la paga primero el eslabón más débil de la cadena. 35 trabajadores son la prueba concreta de esa ecuación esta semana.


