Dos entregas concretas, dos localidades de la región y un denominador común: Salto Grande sigue volcando recursos al sistema sanitario entrerriano. Esta vez el foco estuvo en Chajarí y en Pueblo Liebig, con equipamiento que no es de adorno sino de uso inmediato.
El Hospital Santa Rosa de Chajarí recibió un ecógrafo digital de última generación en formato móvil, un aparato que le abre la puerta a diagnósticos de mayor complejidad que hasta ahora el nosocomio no podía ofrecer. Entre las prestaciones que habilita se destacan las ecografías cardiovasculares y los estudios Doppler vascular, dos herramientas clave para detectar patologías circulatorias y cardíacas sin derivar al paciente a otra ciudad. Además, Salto Grande aportó los fondos para reparar una ambulancia del mismo hospital, un detalle que en la práctica cotidiana vale tanto o más que cualquier equipo de diagnóstico.
El acto de entrega formal contó con la presencia del vicepresidente de la Delegación Argentina de la Comisión Técnica Mixta, Pedro Galimberti, el ministro de Salud provincial, Daniel Blanzaco, el director del hospital, Daniel Benítez, y el intendente de Chajarí, Marcelo Borghesan. Una mesa de autoridades que refleja el peso institucional que el organismo le dio a la entrega.
La segunda parte del operativo apuntó a Pueblo Liebig, donde la municipalidad recibió dos desfibriladores externos automáticos (DEA). Estos dispositivos serán instalados en espacios públicos estratégicos para dar respuesta inmediata ante emergencias cardiorrespiratorias mientras llega la atención especializada. En localidades pequeñas, donde los tiempos de traslado pueden ser decisivos, contar con un DEA accesible en la vía pública puede ser literalmente la diferencia entre la vida y la muerte.
Con estas acciones, Salto Grande consolida su rol como financiador de infraestructura sanitaria en la región, distribuyendo recursos en municipios que difícilmente podrían afrontar este tipo de inversiones por sus propios medios.


