El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, confirmó la adjudicación de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, un paquete que alcanza más de 3.900 kilómetros de rutas nacionales repartidos en ocho tramos estratégicos del país. El modelo elegido es claro: inversión privada, peajes y, según el Gobierno, obras en marcha.
Para Entre Ríos, el impacto es directo. El denominado Tramo Mesopotámico incluye la concesión y puesta en valor de las Rutas Nacionales 12 y 18, dos arterias que vertebran la conectividad de la provincia y sobre las cuales el transporte productivo regional tiene una dependencia enorme. Cualquier cambio en esas rutas se siente en la economía local, en el turismo y en la vida cotidiana de miles de entrerrianos.
Caputo no escatimó en números al anunciar la medida en su cuenta de X: “Con esta adjudicación, completamos más de 9.000 km de las principales rutas nacionales que estarán todos en obra a partir de fin de septiembre: 16 tramos estratégicos, por donde circula cerca del 80% del tránsito del país”. La promesa es ambiciosa. El desafío, cumplirla.
El funcionario también celebró el modelo de gestión: “Más inversión privada, más eficiencia y mejores rutas para todos los argentinos”. La apuesta del Gobierno nacional es que el sector privado haga lo que el Estado no pudo o no quiso hacer durante décadas: mantener en condiciones las rutas que sostienen la economía real del interior.
La Etapa III abarca corredores en Santa Fe, Córdoba, Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Corrientes, Chaco, Misiones y Mendoza, además de Entre Ríos. El Tramo Mesopotámico, que incluye las rutas entrerrianas, es uno de los ocho que integran esta fase del plan. Según el cronograma oficial, las obras comenzarían a partir de fin de septiembre, aunque los detalles contractuales y los plazos concretos de ejecución para cada corredor aún no fueron detallados públicamente.


