No fue un error de tipeo ni una exageración: más de mil personas se postularon en apenas 24 horas para trabajar en una nueva sucursal comercial que se instalaría en Paraná. El dato habla solo, y dice bastante sobre el estado del mercado laboral en la capital entrerriana.
La convocatoria, lanzada recientemente, apunta a cubrir puestos de cajeros, repositores y vendedores. Perfiles de entrada, sin grandes requisitos de especialización, pero con demanda masiva. La respuesta de la gente fue inmediata y contundente: antes de que se cumpliera el primer día, el millar de postulaciones ya era un hecho.
¿Qué dice eso sobre la situación laboral en Entre Ríos? Que la necesidad de trabajo sigue siendo urgente, que cualquier apertura de empleo formal genera una corrida, y que la provincia no escapa a la lógica nacional: hay más gente buscando trabajo que oportunidades disponibles.
La empresa planea inaugurar la sucursal en septiembre, lo que marca un horizonte cercano para quienes esperan una respuesta. El proceso de selección deberá filtrar entre esa enorme cantidad de candidatos a quienes finalmente ocupen los puestos disponibles. Una tarea que, con semejante volumen de postulaciones, no será sencilla.
La apertura de nuevos comercios en Paraná siempre genera expectativa, pero pocas veces la respuesta ciudadana fue tan inmediata y masiva. Lo que arrancó como una simple convocatoria laboral se convirtió, en pocas horas, en un termómetro social de primer orden.


