La justicia de Formosa cerró un caso que generó indignación en todo el país: el hombre que cazó un yaguareté —una de las especies más amenazadas de la fauna argentina— fue condenado a tres años de prisión en suspenso, la pena máxima que contempla la Ley de Conservación de la Fauna.
El imputado optó por el juicio abreviado y reconoció el hecho sin llegar a un debate oral. Esa decisión aceleró los tiempos, pero no le ahorró la condena más dura que la normativa vigente permite para este tipo de delito. Además de la prisión en suspenso, deberá abonar una multa de $5 millones.
El yaguareté es una especie en peligro crítico de extinción en la Argentina. Se calcula que quedan apenas algunas decenas de ejemplares en el país, distribuidos entre el Chaco, Misiones y zonas limítrofes. Cada animal perdido es, en términos de conservación, un golpe casi irreparable para la supervivencia de la especie.
El fallo tiene un valor simbólico importante: marca que la caza de fauna protegida no queda impune, aunque la pena en suspenso —es decir, sin cumplimiento efectivo de prisión— abre el debate sobre si las sanciones actuales son suficientes para disuadir este tipo de conductas. ¿Tres años en suspenso alcanza para proteger a una especie al borde de la desaparición?
Los fundamentos de la sentencia se conocerán el próximo 7 de septiembre, cuando el tribunal explicará en detalle los criterios utilizados para llegar a esa resolución.


