Una escena devastadora se vivió en Guaymallén, Mendoza, durante la noche del miércoles: una abuela intentó salvar a su nieto que había caído a un pozo séptico dentro de la vivienda familiar, y los dos terminaron perdiendo la vida.
Fueron los vecinos quienes escucharon los pedidos de auxilio y lograron sacar a las víctimas del pozo. Sin embargo, el esfuerzo llegó tarde: la mujer murió en el lugar, y el pequeño fue trasladado de urgencia a un hospital donde falleció horas después.
El instinto de una abuela que no dudó un segundo en meterse a rescatar a su nieto terminó en la peor de las tragedias. Los pozos sépticos generan gases tóxicos que pueden incapacitar a una persona en cuestión de segundos, un riesgo que muchas veces se desconoce o se subestima en el momento crítico.
Las autoridades de Mendoza tomaron intervención en el caso. Lo que quedó en esa vivienda de Guaymallén es un dolor que no tiene palabras: dos vidas perdidas, una familia rota, y la imagen de una mujer que eligió bajar a ese pozo antes que quedarse mirando desde arriba.


