viernes, septiembre 11, 2026
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Industria textil en crisis: importaciones ya son el 70% del mercado

Seis de cada diez máquinas paradas. Esa es la imagen que mejor resume lo que está pasando en la industria textil argentina: en el primer semestre de 2026, la producción cayó 24,4% respecto de 2025 y un contundente 34% frente a 2023, con una utilización de capacidad instalada que apenas alcanzó el 39%. El sector no solo retrocede, sino que lo hace a un ritmo que empieza a poner en jaque la viabilidad de muchas plantas.

El dato más preocupante lo aportó la Fundación Pro Tejer: las importaciones ya representan cerca del 70% del mercado textil argentino. Históricamente, la provisión se repartía en partes similares entre producción nacional y productos extranjeros. Ese equilibrio se rompió. Entre enero y junio ingresaron al país 177.356 toneladas de textiles e indumentaria por un valor de u$s 911 millones.

Aunque el volumen importado cayó 20% en términos interanuales y el monto en dólares bajó 5%, el comportamiento no fue parejo en todos los segmentos. Donde más se notó el retroceso fue en las primeras etapas de la cadena industrial, lo que Pro Tejer atribuyó a “la menor actividad y el exceso de oferta en el mercado local”. Pero en el otro extremo, los productos terminados contaron otra historia: las compras externas de indumentaria subieron 62% en toneladas y 36% en dólares, y las confecciones para el hogar, como sábanas y toallas, crecieron 26% en toneladas.

Para la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el problema no es el comercio exterior en sí mismo, sino las condiciones en las que compiten los productos nacionales frente a los importados. La entidad habló directamente de “competencia fraudulenta” y apuntó a que las rebajas impositivas y las medidas de desregulación aplicadas en los últimos años favorecieron principalmente el ingreso de productos del exterior, mientras las empresas locales siguen cargando con una presión tributaria y de costos que las deja en desventaja.

Entre los factores de presión que identificó FITA aparecen plataformas como Shein y Temu, que según la entidad comercializan productos sin pagar aranceles. Pero el cuestionamiento más fuerte está puesto en otro punto: el valor declarado de las importaciones. Según FITA, más del 70% de los productos ingresa a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, y en algunos casos esos montos ni siquiera cubrirían el costo de la materia prima principal. La palabra que usa el sector es directa: subfacturación.

Pro Tejer, por su parte, señaló que el escenario productivo local está siendo golpeado por “la veloz apertura comercial, la desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real”, en un contexto donde las medidas para reducir la carga tributaria y mejorar la competitividad sistémica todavía no llegaron. La combinación es explosiva: producción en caída libre, capacidad instalada ociosa por encima del 60% y un mercado interno que hoy se abastece mayoritariamente con productos de afuera.

El sector aclara que no reclama cerrar el comercio exterior, sino que la apertura venga acompañada de reglas que permitan competir en igualdad de condiciones. La demanda concreta es que se aplique la normativa vigente de comercio exterior para frenar la subfacturación y recuperar condiciones mínimas de competencia. Sin eso, advierten, la sangría de producción y empleo industrial difícilmente se detenga.

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