La creciente no da tregua y el campo entrerriano puso el reloj en rojo: 192.000 cabezas siguen en las islas inundables, contra 269.000 que había en enero. En la última semana cayeron 13.000 animales, y el Gobierno provincial avanzó con el pedido de emergencia agropecuaria por un año, a contar desde el 1 de agosto.
La reunión de la Comisión Provincial de Emergencia y Desastre Agropecuarios fue encabezada por el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, junto al secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Raúl Boc-Hó, y al coordinador de Políticas Agropecuarias, José Carlos Basaldúa. El objetivo fue claro: ordenar la respuesta ante la creciente de los ríos Paraná y Uruguay, vinculada a El Niño.
El pedido comprende a los departamentos afectados por las crecidas, desde La Paz hasta Islas del Ibicuy. Según los datos presentados en la mesa, la salida de hacienda avanza de manera sostenida, aunque con dificultades: se está retirando ganado que no llegó a terminarse y que, si se vende ahora, deja pérdidas en el precio por kilo.
Para los productores, el problema no es solo el agua. Vender hacienda sin terminar implica pérdidas en el precio por kilo. Además, deben afrontar obligaciones tributarias por una operación que no representa una ganancia real, sino la liquidación temporal de su capital. Esas cargas pueden desalentar el traslado preventivo de los animales y aumentar los riesgos ante una creciente que, en un corto plazo, podría afectar fuertemente las zonas donde se concentra la ganadería en islas y campos inundables.
El director del Distrito III Entre Ríos de Federación Agraria Argentina, Matías Martiarena, confirmó que las entidades del campo llevaron a la mesa ese planteo. Señaló que, según los relevamientos realizados junto con Senasa, la cantidad de cabezas de ganado en las islas es importante y que el movimiento de animales comenzaba a intensificarse.
El ingeniero hidrólogo Juan Borús, director de Alertas Hidrológicas del Instituto Nacional del Agua, remarcó que el fenómeno trae un escenario complejo, con humedad y lluvias como panorama a futuro. Remarcó que las zonas saturadas del territorio provincial retrasarán el drenaje de la creciente y que su máxima intensidad se daría hacia fines de este año, por lo que el panorama podría extenderse en los próximos meses.
En la misma línea, se pusieron a disposición los informes de Senasa sobre existencias y movimientos de hacienda, el informe de Fucofa sobre la situación ganadera de las islas entrerrianas, el Decreto N° 2660/2026 de Emergencia Hídrica, el informe técnico de riesgo hídrico de la Dirección de Hidráulica y Obras Sanitarias, el informe hídrico de Prefectura y la solicitud de declaración de emergencia agropecuaria de la Cooperativa Agrícola Productores del Delta Ltda.
La emergencia agropecuaria no es un trámite menor: habilita medidas de acompañamiento para productores que están liquidando capital bajo presión. Si la creciente llega a su pico con animales todavía en islas, vos entendés que el costo será político, económico y sanitario. El dato que queda en la mesa es simple: 192.000 cabezas siguen en riesgo y el tiempo corre contra el agua.


