La visita papal a la Argentina, confirmada para el 8 de noviembre, no va a ser un simple recorrido: Córdoba se prepara para una misa que movilizará a miles de peregrinos. El anuncio cayó como un golpe de energía en una ciudad que ya estaba organizando uno de los eventos más grandes de su historia.
“Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida”, dijo el papa León XIV. Esa frase ratificó la gira por Sudamérica después de la operación de un tumor en un pulmón que, hace dos semanas, había puesto en duda el viaje.
“Esto es como hacer ocho Cosquín Rock en el mismo lugar y en el mismo momento”, resumió el intendente de Córdoba, Daniel Passerini. Con esa imagen, describió el predio de la FAdeA, donde el sumo pontífice celebrará la misa a las 10 de la mañana.
La escala cordobesa no es menor: el operativo abarca 117 hectáreas, entre el área principal de la misa y el espacio del Papa Fest. En la explanada de la Escuela de Aviación Militar, la expectativa es histórica, con una coordinación que involucra al Gobierno provincial, a la Municipalidad, a las fuerzas de seguridad y a las autoridades eclesiásticas.
La logística no es un detalle: el predio abrirá el lunes 9 de noviembre a las 18 y el ingreso se cerrará de manera definitiva el martes 10 a las 6, cuatro horas antes de la misa. Para evitar colapsos en los accesos, habrá 300 micros con transporte gratuito desde el lunes 9 hasta el martes 10.
En seguridad, la custodia interna del área de la misa estará a cargo de Gendarmería Nacional, con apoyo de otras fuerzas federales. La Policía de Córdoba tendrá a su cargo buena parte de los desplazamientos y la organización en el resto de la ciudad, mientras miles de voluntarios asistirán a los peregrinos.
La salud también tendrá un esquema pesado: 1.100 efectivos de salud estarán disponibles, junto con 10.000 voluntarios, 56 puestos sanitarios y cuatro hospitales, uno fijo y tres de campaña. Además, más de 80 ambulancias completarán el dispositivo para responder ante cualquier situación durante la jornada.
El intendente cordobés reconoció que la visita también va a mover la hotelería: “Hay un buen volumen de reserva no solo en la Ciudad, sino en toda el área metropolitana y zonas turísticas”. Según Passerini, el finde largo, por el feriado nacional y el feriado en Córdoba, dispara la expectativa de ocupación. “Estamos convencidos de que la ciudad de Córdoba ese día va a ser el corazón de la Argentina y los ojos del mundo estarán puestos en esta visita”.
Passerini estuvo recientemente en París, durante una actividad de la UNESCO en la que participó junto con el pontífice. Allí observó los desplazamientos del papa y el funcionamiento de los dispositivos organizativos en una gran ciudad, una experiencia que, según dijo, sirve para planificar el evento más grande de la historia de Córdoba en materia de convocatoria.
El sitio oficial elpapaencordoba.com.ar ya concentra información sobre servicios, accesos, traslados y recomendaciones. La advertencia de las autoridades es clara: hay que anticipar los movimientos, respetar el operativo y entender que una peregrinación no se improvisa. Córdoba no solo espera al papa: espera un día que la va a poner en el centro de la mirada argentina y mundial.


