Los números no mienten, aunque a veces duelan más de lo que uno quisiera. A mil días del inicio de la gestión de Javier Milei, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) puso sobre la mesa diez indicadores que muestran el costo real del ajuste sobre la economía cotidiana de los argentinos.
El dato más crudo está en el empleo. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados en unidades productivas. El total cayó de 9.857.173 a 9.445.560 empleos, una reducción del 4,18%. Al mismo tiempo, el número de empresas activas se redujo en 30.633. No son estadísticas abstractas: son comercios cerrados, talleres que bajaron la persiana, familias que reorganizaron su vida.
En materia salarial, los trabajadores registrados cobran en términos reales un 8,2% menos que en noviembre de 2023. La brecha es aún más pronunciada en el sector público: los empleados de la administración nacional perdieron el 37% de su poder adquisitivo, mientras que los provinciales resignaron un 9,7%. El sector privado registrado muestra una caída del 3,6%. Y el Salario Mínimo, Vital y Móvil es el caso más extremo: perdió el 40,8% de su poder de compra frente a aquel noviembre.
Las jubilaciones tampoco escapan al deterioro. El bono extraordinario de $70.000 para quienes cobran el haber mínimo lleva congelado desde marzo de 2024. Si se hubiera actualizado por movilidad, en septiembre de 2026 debería valer $223.148. La diferencia, según el informe, es una pérdida mensual de $153.148 para los jubilados más vulnerables. En términos reales, la jubilación mínima con bono cayó un 19,2% respecto del tercer trimestre de 2023.
El consumo sigue sin recuperarse. Las ventas en supermercados acumularon una caída del 10,3% frente al promedio de enero 2022-noviembre 2023. En autoservicios mayoristas el retroceso llega al 16,9%. Pese a algunos repuntes puntuales, la demanda interna no logra volver a los niveles previos al cambio de gobierno.
El crédito también muestra señales de alarma. La morosidad de los hogares en el sistema bancario llegó al 13% en julio de 2026. En billeteras virtuales y proveedores no financieros, la irregularidad trepó al 33,9%. Considerando ambos segmentos, la mora ronda el 15,7%, una cifra que refleja la dificultad creciente de muchas familias para afrontar sus deudas.
En cuanto a la inversión, la Formación Bruta de Capital Fijo registró caídas interanuales en cinco de los nueve trimestres transcurridos desde diciembre de 2023. La desinversión extranjera directa acumulada a través del mercado de cambios suma US$ 1.193 millones. Y la desocupación alcanzó el 7,8% en el primer trimestre de 2026, con 1.765.000 personas sin trabajo, unas 323.000 más que al cierre de 2023. El informe del CEPA no proyecta escenarios ni hace pronósticos: se limita a ordenar lo que ya pasó. Y lo que pasó, en diez indicadores, es un deterioro sostenido de las condiciones de vida de los sectores que viven de un sueldo o una jubilación.


