Sin aviso y con el peso de años encima, una tipa de gran porte se derrumbó sobre el ala de Maternidad del Hospital Centenario. El árbol cedió por el debilitamiento de sus raíces y su caída generó alarma inmediata en uno de los sectores más sensibles del establecimiento.
El impacto sobre esa ala del hospital puso en alerta a todo el personal. Bomberos y trabajadores municipales se desplegaron rápidamente en el lugar para retirar las ramas y los restos del ejemplar caído, en una tarea que demandó tiempo y coordinación.
Lo más importante: no se registraron personas heridas. El hecho pudo haber tenido consecuencias graves dado el flujo de pacientes, acompañantes y personal que transita habitualmente por esa zona del nosocomio. La suerte jugó a favor esta vez.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de un relevamiento periódico del arbolado urbano en espacios públicos críticos, especialmente en hospitales y establecimientos donde la presencia de personas es constante. Un árbol con raíces comprometidas en ese contexto no es un detalle menor: es un riesgo que hay que anticipar antes de que el daño sea irreparable.


