Hay una voz que viene del interior profundo de Entre Ríos y que no tiene miedo de decir lo que muchos en el peronismo provincial piensan pero callan. Daniela Rupp, intendenta de El Pingo, salió con todo: el peronismo entrerriano no puede seguir eligiendo candidaturas entre cinco personas en un asado. O cambia, o pierde.
El disparador fue el lanzamiento del espacio vinculado al gobernador bonaerense Axel Kicillof, que tuvo su puntapié inicial en la ciudad de San José el fin de semana pasado. A pesar de un temporal que Rupp calificó como catastrófico, más de 700 militantes se acercaron a una convocatoria abierta y orgánica. El mensaje fue claro: hay hambre de participación en las bases, y eso no se puede ignorar.
La intendenta, profesora de historia y estudiante de Ciencias Políticas y Abogacía en la UCA Paraná, trazó una línea nítida frente a quienes prefieren que el peronismo entrerriano mire solo hacia adentro: “Nuestra provincia no es una burbuja; estamos insertos en un país donde sufrimos las consecuencias de políticas nacionales que nos mantienen cautivos de nuestros propios recursos”, sostuvo. La estrategia para 2027, según su lectura, debe replicar la lógica kicillofista: escuchar desde la periferia hacia el centro, recuperar la confianza de las bases.
Pero Rupp no se quedó en el diagnóstico general. Apuntó directamente contra la senadora provincial Nancy Miranda, quien se alejó del bloque oficial del PJ para conformar un espacio unipersonal. “Lamento muchísimo la determinación de la senadora. Más que armar un bloque unipersonal, lo que debería hacer es dejar la banca que le cedimos los votantes”, sentenció sin rodeos. Y vinculó ese tipo de conductas con el antecedente nacional de Edgardo Kueider: decisiones individuales que traicionan el mandato de quienes pusieron el voto.
El nudo del problema, para Rupp, es estructural. “Las candidaturas se eligen en una mesa de cinco personas, asado de por medio, y luego pasan estas cosas: asumen, anteponen sus apetencias personales y toman decisiones poco serias que van en contra de la ideología de quienes los votaron”, argumentó. Una radiografía dura, pero difícil de rebatir para cualquiera que haya seguido la política provincial en los últimos años.
La intendenta también cargó contra la centralización geográfica del poder peronista. “Los destinos de la provincia no se pueden decidir desde dos ciudades”, advirtió, recordando que Entre Ríos tiene 17 departamentos y más de 200 localidades entre municipios, juntas de gobierno y comunas. Todos, dijo, merecen voz en la conducción.
Frente al armado de listas para los próximos comicios, Rupp dejó la postura de su sector bien plantada: no se oponen a una lista de unidad, pero esa lista debe representar cada territorialidad de la provincia. Si eso no ocurre, la salida es una elección interna. Sin negociaciones en la trastienda, sin dedazos, sin asados que definan destinos.


