Una imagen que duele. Zulma Lobato, la vedette que supo ser figura de los grandes escenarios argentinos, apareció en situación de calle en la ciudad de Paraná, capital de Entre Ríos, según trascendió esta semana.
La noticia sacudió al mundo del espectáculo y encendió una vez más el debate sobre el abandono que sufren muchos artistas cuando el brillo de los reflectores se apaga. Lobato fue durante décadas una presencia inevitable en el carnaval, la televisión y los teatros de revista del país, con una figura y una personalidad que la convirtieron en un personaje único de la cultura popular argentina.
El hallazgo en Paraná reaviva una pregunta incómoda: qué hace la industria del espectáculo por quienes le dieron tanto. No es la primera vez que una figura del pasado televisivo o escénico termina en una situación de vulnerabilidad extrema, sin red de contención ni apoyo institucional.
Por ahora, los detalles sobre su estado de salud y las circunstancias exactas de su situación son escasos. Lo que sí queda claro es que la aparición de Zulma Lobato en las calles de la capital entrerriana no puede quedar como un dato más en el archivo del olvido.
Las autoridades y organismos de asistencia social de Paraná tienen la palabra. La historia de Lobato merece, al menos, una respuesta concreta.


