Dos medallas, un regreso y un sueño que no para de crecer. Paula Ibarra volvió de los Juegos Parasuramericanos de Valledupar con una medalla de oro y otra de plata para la Argentina, y con la cabeza puesta ya en el próximo gran objetivo: los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
La nadadora entrerriana repasó su actuación en la competencia sudamericana y no escondió el orgullo por los resultados. Pero tampoco se quedó en la celebración: habló de los desafíos propios de la paranatación, de cómo se prepara día a día y de lo que implica sostener un nivel competitivo de élite en una disciplina que exige tanto del cuerpo como de la cabeza.
Porque la paranatación no es solo nadar. Es entrenar con las limitaciones que impone cada clasificación funcional, es pelear por financiamiento, es sostener la motivación cuando los reflectores no siempre apuntan hacia este deporte. Paula lo sabe, lo vive y aun así sigue sumando podios.
El camino hacia Los Ángeles 2028 es largo y exigente. Clasificar a unos Juegos Paralímpicos requiere cumplir marcas específicas, sostener el rendimiento en competencias internacionales y atravesar un proceso de selección riguroso. Pero Ibarra ya demostró en Valledupar que tiene el nivel para soñar en grande.
Con estas dos medallas, la nadadora entrerriana reafirma su lugar entre las mejores de la región y pone a Entre Ríos en el mapa del deporte paralímpico latinoamericano. El oro y la plata son presentes; Los Ángeles, el horizonte que organiza cada pileta, cada vuelta, cada segundo.


