martes, octubre 27, 2026
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Elecciones en Israel: el giro de la ultraderecha a las urnas

En Israel, el 27 de octubre se vota con una sombra incómoda: la ultraderecha no solo compite, sino que muestra banderas que no te dejan mirar para otro lado. El debate electoral ya no es solo por el poder de Netanyahu, sino por el tono de la guerra y el destino de Gaza.

El Partido Sionista Revisionista de Vladimir Jabotinsky, al cual admira Javier Milei, gozó de la protección del líder del fascismo italiano, Benito Mussolini, e instaló en la Roma fascista la organización judía que aún hoy se conoce como Beitar, también bajo la protección del Duce. Después de la muerte de su fundador, el partido negoció con el nazi Adolf Eichmann hasta los últimos días del Tercer Reich. Su representante, Rezso Kasztner, traicionó a los burgueses sionistas húngaros apoderándose de sus bienes.

El episodio más áspero se ubica en 1948, en plena guerra árabe-israelí: los sionistas revisionistas organizaron un golpe de Estado que incluía el asesinato de David Ben-Gurión. Pero Ben-Gurión actuó más rápido y ordenó atacar el barco en el que viajaban más de 800 milicianos sionistas revisionistas con un gran cargamento de armas. Posteriormente, ambos sectores enterraron el hacha de guerra y lucharon juntos por Israel.

Hoy, el clima es distinto. A raíz del genocidio perpetrado contra la población palestina, dos formaciones nuevas o reagrupadas llegan a las urnas con un discurso que, para sus críticos, representa el fascismo y el nazismo. No es una metáfora menor: es el tipo de lenguaje que no te deja tranquilo y vuelve a instalar la pregunta incómoda sobre hasta dónde puede llegar la política en medio de una guerra.

El Amcha Israel, fundado por el general Ofer Winter, difundió un video de campaña con eslóganes como “A un año de la emigración voluntaria de los palestinos”. Winter se presenta como un militar alejado de los “manejos sucios” de Netanyahu y sostiene que no hizo lo suficiente para expulsar a los palestinos de Gaza y volver a ocupar esos territorios. Según los sondeos, su partido podría obtener cuatro escaños.

El otro frente es la alianza de Moshe Feiglin, exdiputado del Likud, con HaTzionut HaDatit, el Partido Sionista Religioso de Bezalel Smotrich, ultraderechista y ministro de Finanzas de Netanyahu. La fusión, según los sondeos, podría llevar seis o siete escaños al Parlamento israelí.

Feiglin es el caso más expuesto: se lo señala como el único político judío que se proclama abiertamente admirador de Hitler. En una entrevista de 1995 al diario Haaretz, dijo que “Hitler era un genio militar” y elogió el orden del nazismo. También afirmó que “no cabe duda de que el judaísmo es, en cierta forma, racista”.

La frase que más pesa es del 20 de mayo de 2025: cuando el general Yair Golan, jefe de Los Demócratas, se indignaba contra el genocidio de los palestinos, Feiglin respondió públicamente: “Cada niño, cada bebé en Gaza es un enemigo”. Y agregó: “Tenemos que ocupar la Franja de Gaza… Allí no quedará un solo niño gazatí”.

La pregunta que deja el mapa electoral no es solo quién gana: es si el próximo gobierno podrá sostener una mayoría estable. Si Netanyahu es derrotado, el triunfador deberá gobernar con una derecha que ya no disimula sus símbolos, sus eslóganes y su apetito territorial. En Israel, cambiar algo para que nada cambie puede ser la peor promesa de la campaña.

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