Siete meses de conflicto, 920 despidos y una ocupación que la Justicia ya no está dispuesta a tolerar. La Sala 2 de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro ordenó el desalojo del predio donde funcionaba la planta de Fate, ubicada en Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires, y su restitución a la empresa. El fallo llega después de que todas las instancias de conciliación —tanto nacionales como provinciales— quedaron agotadas sin acuerdo.
El origen del conflicto se remonta al 18 de febrero, cuando la compañía fabricante de neumáticos anunció su cierre y el despido de 920 trabajadores. El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA) respondió ocupando la fábrica, calificando la medida patronal como un lockout ilegal. Desde entonces, la planta quedó en manos del gremio y las negociaciones no encontraron salida.
La Cámara, que en marzo había revocado una primera orden de restitución para no interferir con las conciliaciones en curso, cambió de postura al verificar que esas instancias ya vencieron. La conciliación obligatoria nacional cerró el 18 de marzo; la provincial, el 21 de abril. Para el tribunal, pasados más de siete meses, no se vislumbran avances y la continuidad de la toma perdió sustento jurídico, aunque aclaró que la medida no define el fondo de la cuestión laboral.
Un dato que el fallo pone sobre la mesa: según la empresa, la mayoría de los trabajadores ya extinguió su vínculo de forma voluntaria. Fate aportó certificaciones contables que registran 900 bajas tempranas entre febrero y mayo, llevando a cero la dotación en relación de dependencia. Quienes permanecen en el predio serían, en términos legales, ex empleados. El número de personas imputadas por la ocupación asciende a 24.
El SUTNA calificó la resolución de “aberrante” y llamó a reforzar la presencia en la planta. Para este viernes a las 10 de la mañana convocaron a un abrazo y conferencia de prensa en la puerta de la fábrica. La resistencia gremial sigue en pie, pero ahora con una orden judicial encima que cambia radicalmente el escenario. El conflicto de Fate, uno de los más resonantes del año en materia laboral, entra en su etapa más tensa.


