Algo se está moviendo en la política alimentaria de las escuelas entrerrianas. La Mesa Interinstitucional para la mejora del sistema de alimentación escolar celebró su segunda reunión y puso sobre la mesa una discusión que muchos docentes y familias vienen reclamando hace tiempo: la calidad de lo que los chicos comen antes de arrancar el día.
Entre las alternativas que se analizaron aparece la posibilidad de incorporar alimentos frescos a los desayunos escolares, una modificación que implicaría un cambio de fondo respecto al esquema actual de provisión. No es un detalle menor: lo que entra al estómago de un pibe a las ocho de la mañana define en buena medida cómo llega al mediodía, cómo aprende, cómo rinde.
Pero la discusión no se agota en los productos. También se evalúa la creación de una Dirección de Nutrición dentro del área de Comedores, una estructura institucional que le daría respaldo técnico y continuidad a las decisiones sobre qué se sirve en los comedores y desayunadores de la provincia. Tener un área específica con ese foco es, en sí mismo, una señal de que el gobierno provincial está dispuesto a darle jerarquía al tema.
La pregunta que queda abierta es la de siempre en estas instancias: cuánto de lo que se discute en una mesa interinstitucional termina siendo política concreta y cuánto se diluye en reuniones sucesivas sin resolución. El formato de mesa ampliada con múltiples actores puede ser una fortaleza —más miradas, más voces— o una trampa burocrática si no hay decisión política firme detrás.
Por ahora, Entre Ríos está en etapa de evaluación. La tercera reunión de la mesa dirá si el proceso avanza hacia definiciones reales o si los alimentos frescos quedan, una vez más, como una buena intención en el papel.


