No fue dengue esta vez. La enfermedad que marcó la temporada de arbovirosis 2025-2026 en Argentina fue la fiebre chikungunya, con un brote que golpeó fuerte en el noroeste del país y dejó un saldo de dos muertos, ambos en Salta, y casi cuatro mil personas afectadas.
El último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), correspondiente a la semana epidemiológica 33, confirmó 3.730 casos confirmados o probables sobre un total de 13.308 sospechosos. El pico de la curva se alcanzó en la semana epidemiológica 16 de 2026, con 614 casos notificados en una sola semana, y desde ahí la tendencia fue a la baja.
La concentración territorial no deja margen para la duda: el 97% de los casos se registró en la región NOA, con epicentro en Salta, Tucumán y Jujuy. También aparecieron casos en Catamarca, Santiago del Estero, provincia de Buenos Aires, CABA y Córdoba. Lo más revelador del informe es que el 83% de los afectados no tenía antecedente de viaje, lo que confirma transmisión local sostenida, no casos importados aislados.
El origen del brote se rastreó hasta casos importados desde Bolivia, con posterior expansión dentro del territorio argentino. La vigilancia genómica identificó el genotipo ECSA, vinculado con virus circulantes en Brasil y Bolivia. Una buena noticia dentro del cuadro: no se detectó la mutación E1-A226V, que facilitaría una mayor adaptación del virus al mosquito Aedes albopictus.
La dimensión clínica del brote no fue menor. La mediana de edad de los casos fue de 31 años, con el mayor número concentrado en el grupo de 10 a 19 años. En total, 239 pacientes requirieron hospitalización y se notificaron 9 casos graves, entre ellos neonatos en cuidados intensivos, una mujer de 33 años con encefalitis, una lactante de cuatro meses con asistencia respiratoria mecánica y un hombre de 81 años con compromiso sistémico.
En contraste, la temporada de dengue 2025-2026 mostró una circulación notablemente baja. Solo se confirmaron 71 casos de un total de 28.028 sospechosos, sin casos graves registrados. De los confirmados, 39 fueron autóctonos y 32 importados. La región Centro, especialmente CABA y provincia de Buenos Aires, concentró el 83% de los casos de dengue. El serotipo dominante fue el DENV-2, con el 61,8% de las muestras tipificadas, seguido por DENV-3 con el 26,5%.
El escenario epidemiológico de la temporada cierra con una lección clara: la amenaza de las enfermedades transmitidas por mosquitos no es uniforme ni predecible. Mientras el dengue retrocedía, el chikungunya avanzaba con fuerza en el norte del país. La vigilancia genómica y el monitoreo continuo son las herramientas que permiten anticipar estos movimientos antes de que el sistema sanitario quede desbordado.


