“Que arda la lucha“. Con esa consigna, jubilados y pensionados de Concordia convocaron a una movilización para este martes 1° de septiembre a las 10 de la mañana, frente a la sede local de PAMI en Urquiza y Tucumán. La fecha no es casual: es exactamente el día en que el Sanatorio Concordia deja de ser prestador de la obra social, dejando a unos 15.000 afiliados sin esa cobertura.
La convocatoria la lanzó la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados de la Plaza 25 de Mayo, con un mensaje sin vueltas: “Nos necesitamos todos y todas. Juntos luchando”. Desde este martes, quienes necesiten atención médica deberán recurrir a los hospitales Felipe Heras y Delicia Concepción Masvernat, los dos grandes efectores públicos de la ciudad. El temor de las organizaciones es que esa demanda concentrada genere saturación en las guardias y dificultades para conseguir camas de internación.
La presidenta del Centro de Jubilados de ATE Concordia, Susana Sánchez, lo dijo sin rodeos: los afiliados “van a tener que andar deambulando” en busca de atención. No es una metáfora. Es la descripción de lo que puede ocurrirle a miles de personas mayores que hasta ahora tenían un prestador privado dentro de la red y que, de un día para el otro, quedan remitidos al sistema público.
Desde PAMI, en cambio, minimizan el impacto. Fuentes de la obra social sostuvieron que la tasa de internación de los afiliados es baja y que la demanda trasladada al sistema público no tendría la magnitud que plantean los jubilados. También señalaron que el sanatorio ya venía funcionando de forma restringida desde mayo, cuando dejó de recibir afiliados para atención habitual y mantuvo solo la cobertura de emergencias. Y que esta es la tercera vez que el prestador privado renuncia a continuar en la red, sin que PAMI le deba nada: los pagos, según la directora de la UGL Concordia, Karina Bernardi, se realizaron dentro de los plazos habituales.
Lo que también quedó expuesto esta semana fue la forma en que se manejó la reunión del jueves pasado entre Bernardi y representantes de los centros de jubilados. Los integrantes de la Mesa Coordinadora de la Plaza 25 de Mayo denunciaron que no pudieron ingresar al encuentro. “Para nuestra sorpresa, fuimos prohibidos de participar al mejor estilo de la dictadura”, escribieron en sus redes sociales. Una acusación dura que, si se confirma, habla de cómo se gestiona el diálogo con los propios afiliados en un momento de máxima tensión.
El antecedente más cercano fue la movilización del 30 de junio, cuando la Mesa de Jubilados, junto a integrantes de ATE Concordia y militantes de organizaciones de izquierda como el Partido Obrero, se manifestaron frente a la sede de la UGL XXXIV para denunciar el deterioro en la atención y las políticas del gobierno nacional en materia previsional y sanitaria. Desde entonces, la situación no mejoró: empeoró. Por ahora, no hay ninguna alternativa concreta que permita que el Sanatorio Concordia continúe atendiendo a los afiliados de PAMI.


