Fue un operativo demasiado prolijo para ser casualidad. Cuatro delincuentes armados irrumpieron en el establecimiento rural La Rosalía, ubicado en la localidad de Tatutí, y ejecutaron un asalto que la propia policía califica de «millonario». El jefe de la Policía Departamental ya lo dijo sin rodeos: hubo un entregador.
La víctima es Rubén Ponzoni, propietario de la finca. Según la investigación en curso, los atacantes —cuatro personas jóvenes, según las primeras estimaciones— contactaron previamente a una de las hijas de la familia. Se presentaron como interesados en revisar un campo lindante que estaría en venta, dijeron venir desde Paraná y pidieron que los portones quedaran abiertos. Un engaño simple, pero efectivo: la familia bajó la guardia y los cuatro portones que protegen el acceso a la finca quedaron sin llave.
Una vez adentro, el operativo fue rápido y violento. Ponzoni recibió amenazas y golpes; él y un empleado fueron maniatados mientras los delincuentes exhibían armas de fuego. Se llevaron una suma importante de dinero en efectivo, armas, paquetes de cigarrillos y hasta el cenicero de la camioneta del propietario. También se apropiaron de las llaves del vehículo y de los teléfonos celulares de ambas víctimas para dejarlos completamente incomunicados. Pasó un tiempo considerable antes de que pudieran pedir ayuda.
La camioneta que usaron los asaltantes —bordo o roja, robada durante este año— apareció incendiada y abandonada en un camino vecinal de colonia La Fraternidad. Un intento claro de borrar huellas.
El comisario mayor Luis Cristian Valdez Puente, jefe de la Policía Departamental, fue directo al hablar sobre el avance de la investigación: «Evidentemente hay una persona que ha entregado, ha hecho un trabajo previo de inteligencia, muy bueno, por los datos que manejaban». El nivel de información que tenían los atacantes —los horarios, los movimientos de Ponzoni, la cantidad de portones, el truco del campo en venta— no deja margen para pensar en una elección al azar.
El jefe policial confirmó que se están relevando cámaras de seguridad de distintos puntos para trazar el recorrido del vehículo, tanto en el ingreso como en la salida, y que el equipo de criminalística ya trabaja en el lugar. Fue cauteloso con los detalles para no entorpecer la pesquisa, pero dejó en claro que la investigación avanza sobre una línea concreta. «Estamos trabajando sobre lo firme», afirmó.
El hecho ocurrió en la mañana del miércoles y la causa está en pleno desarrollo. La figura del entregador, si se confirma, agrega una dimensión de traición cercana a un crimen que ya de por sí sacudió a la comunidad rural de Tatutí.


