El intercambio fue sin anestesia y en tiempo real. La legisladora Marcela Pagano lanzó una denuncia pública contra el ministro de Economía Luis Caputo apuntando a 4 billones de pesos que, según ella, debían destinarse al mantenimiento de rutas y habrían sido desviados. Lo que vino después fue un cruce de acusaciones que escaló hasta involucrar directamente al presidente Javier Milei.
Caputo respondió primero, y Milei amplificó el mensaje con un reposteo en el que llamó a Pagano “mentirosa serial” y agregó: “No sorprende la basura que es, ya que es periodista”. Una frase que, viniendo del jefe de Estado, marca el tono de una administración que no parece medir los costos de la confrontación directa con legisladores.
Pagano no se quedó callada. Le respondió a Caputo con una catarata de calificativos —“chorro”, “burro”, “canalla” y “cipayo”— y fue más lejos: recordó que ya lo había denunciado en su momento por el manejo del oro durante la presidencia de Mauricio Macri, y advirtió que se va a encargar de que el ministro “termine tras las rejas por estafar y defraudar a todo un país en dos gestiones”. Una acusación de peso que, por ahora, es una denuncia pública sin resolución judicial conocida.
Con Milei fue igual de directa. Lo llamó “chorro”, “mitómano” y “esbirro barato de la casta”, y le recordó que el propio presidente solía participar de sus programas y valoraba su periodismo. “Fundiste 300.000 pymes, interviniste al INDEC, hambreaste a la clase media”, enumeró Pagano en su publicación en X, antes de cerrar con una pregunta que quedó sin respuesta: “¿Y el oro dónde está? ¿Y los 4 mil palos?”
El episodio expone una grieta que ya no es solo ideológica sino personal y judicial en ciernes. Pagano sostiene que hay fondos públicos mal habidos; el oficialismo la acusa de mentir. Lo que está claro es que ninguna de las dos partes tiene intención de bajar el tono, y que la disputa por esos 4 billones de pesos —si es que existió desvío— tendrá que resolverse en otro ámbito que no sea el de las redes sociales.


