Una noche que nadie en el mundo del fútbol esperaba. Jorge Messi, padre y representante de Lionel Messi, murió el viernes por la noche mientras permanecía internado en un sanatorio de Rosario. Tenía 68 años.
Su figura fue mucho más que la de un padre acompañando a un hijo talentoso. Jorge fue el arquitecto silencioso de una carrera que cambió la historia del fútbol mundial. Gestionó cada contrato, cada negociación, cada paso profesional del capitán de la selección argentina desde que era apenas un pibe con sueños enormes y un cuerpo que todavía tenía que crecer.
Uno de los momentos más determinantes que protagonizó fue la gestión de la mudanza familiar a Barcelona, cuando Leo tenía apenas 13 años y el FC Barcelona había puesto los ojos en él. Esa decisión, tomada con todo el peso que implica desarraigar a una familia entera, marcó el inicio de una historia sin precedentes en el deporte.
Durante décadas, Jorge Messi estuvo en cada tribuna, en cada vestuario, en cada reunión de alto voltaje donde se definía el futuro de su hijo. No fue un representante de escritorio: fue presencia constante, voz firme y escudo cuando las negociaciones se ponían ásperas.
La noticia conmocionó al mundo del fútbol en las primeras horas del sábado 9 de agosto de 2026. Lionel Messi pierde no solo a su padre sino al hombre que construyó junto a él cada capítulo de una carrera irrepetible.


