El fútbol femenino se detuvo un momento para gritar lo que la calle ya venía pidiendo. En la previa del partido Sub 16 entre Atlético Paraná y Escuela River, en Paraná, un grupo desplegó una bandera con el nombre de Stefanía Fernández Sosa y una consigna clara: condena justa, sin atajos.
Stefanía falleció tras el choque ocurrido el 1º de agosto en la zona de Circunvalación, en la capital entrerriana. Desde entonces, su nombre no desapareció: lo sostienen quienes la conocieron, quienes la quieren y quienes entienden que cada muerte en la ruta tiene un responsable que debe responder de verdad ante la Justicia.
La bandera apuntó específicamente a rechazar un juicio abreviado. Y esa precisión dice mucho. El abreviado es el recurso que permite cerrar causas con penas menores a cambio de una confesión, un mecanismo que muchas familias de víctimas viven como una segunda derrota: primero perdés a alguien, después ves cómo el sistema negocia la pena como si fuera un trámite administrativo.
Que el reclamo haya aparecido en una cancha de fútbol femenino Sub 16 no es un detalle menor. Es una generación que aprendió que el espacio público —cualquier espacio público— puede ser un lugar de memoria y de exigencia. Que no hace falta esperar una marcha convocada para decir presente.
La causa sigue abierta. La familia y el entorno de Stefanía aguardan que la Justicia de Entre Ríos defina el camino procesal y, sobre todo, que ese camino no sea el más corto sino el más justo.


