Fue a hacer un trámite cotidiano y no volvió. Una jubilada de 92 años murió este sábado mientras esperaba para cobrar sus haberes en una sucursal bancaria ubicada en la provincia de San Luis, en el oeste del país.
La mujer se encontraba acompañada por su hija y su nieta cuando sufrió una descompensación dentro del banco. Personal médico llegó al lugar y realizó maniobras de reanimación durante varios minutos, pero los esfuerzos no alcanzaron: finalmente se constató su fallecimiento.
El hecho pone sobre la mesa, una vez más, la situación que atraviesan miles de jubilados en el país: adultos mayores de edad avanzada que deben hacer colas, esperar turnos y moverse hasta una sucursal física para acceder a su propio dinero. A los 92 años, ese trámite puede convertirse en un riesgo real.
La familia estaba presente. La acompañaron hasta el final, en un banco, esperando cobrar lo que el Estado le debía cada mes. No hubo tiempo para más.


