El tiempo no va a dar tregua. Un fortalecimiento de las condiciones meteorológicas, asociado a lo que los especialistas denominan un “Súper Niño”, está a punto de cambiar el patrón climático en buena parte del país con una ventana de 72 horas de tormentas fuertes, ráfagas, intensa actividad eléctrica y un contraste térmico que se va a sentir en el cuerpo.
El fenómeno no es un episodio aislado: se trata de un proceso que, según los pronósticos, va a extenderse e influir sobre el tiempo en Argentina desde agosto hasta octubre. Eso significa semanas de variabilidad marcada, con períodos de calor seguidos de irrupciones frías y precipitaciones que pueden sorprender en intensidad y distribución.
Para el Área Metropolitana de Buenos Aires se esperan precipitaciones débiles con el correr de la semana, aunque el escenario más exigente apunta a las zonas donde las tormentas van a llegar con más fuerza, ráfagas de viento y descargas eléctricas que obligan a extremar precauciones. El contraste en la temperatura será uno de los elementos más notorios del episodio.
En la región del noreste argentino, que incluye a Entre Ríos y sus ciudades, este tipo de fenómenos de origen oceánico suele traducirse en lluvias copiosas, crecidas de arroyos y ríos, y condiciones que complican la actividad rural y la circulación vial. La recomendación de siempre en estos casos es seguir los avisos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional y no subestimar las alertas tempranas.
Los próximos días van a ser una prueba de hasta dónde llega la intensidad del fenómeno. Conviene tener todo listo: desde el desagüe del patio hasta el auto guardado, porque cuando el tiempo decide cambiar de golpe, no avisa dos veces.


