Llega el Súper Niño y no viene de paseo. Según informes oficiales del Gobierno nacional, el fenómeno El Niño se instala en el territorio argentino con la llegada de la primavera y potencia el volumen de lluvias y la formación de tormentas en diversas regiones del país. La Agencia Federal de Emergencias difundió protocolos para que cada familia se prepare antes de que el tiempo se ponga feo.
La preparación empieza antes de la tormenta: limpiar desagües y sumideros de manera frecuente, revisar el estado de los techos y las canaletas, y retirar objetos externos que el viento pueda desplazar. También conviene consultar el pronóstico local y agendar los números de Defensa Civil, Bomberos y Policía. La calma, en este tipo de episodios, vale más que cualquier apuro.
Cuando las autoridades declaran una alerta, la consigna es simple: evitar salidas innecesarias. Si el fenómeno sorprende al aire libre, hay que buscar refugio inmediato en construcciones firmes o vehículos cerrados. Y una regla dura: no circular por calles anegadas, conducta terminantemente prohibida por el protocolo.
Si el agua entra a la vivienda, el paso inmediato es cortar el suministro eléctrico para evitar accidentes graves. Tampoco hay que acercarse a postes, carteles o cables eléctricos, porque el peligro de descarga aumenta con la humedad o el viento extremo. Ante alertas de nivel amarillo, naranja o rojo, la instrucción oficial se cumple sin excepción.
El kit de emergencia no es un capricho: debe estar listo con agua potable, alimentos, linterna, radio a pilas y botiquín de primeros auxilios. Cargar los teléfonos celulares antes de la tormenta asegura comunicación en momentos de cortes de energía. Y, en caso de evacuación, cada familia debe conocer de antemano las zonas seguras identificadas por los organismos locales.
El viento también exige cuidado. Cerrar puertas y ventanas protege el interior del hogar y del polvo. El uso de marquesinas o espacios debajo de árboles resulta peligroso ante ráfagas intensas, y si la visibilidad se reduce por tierra o humo, el conductor debe buscar un sitio seguro para detener la marcha.
En zonas donde sopla el viento zonda, las precauciones se afinan: hidratarse, proteger los ojos con anteojos, usar barbijo ante el polvo y evitar de forma estricta el encendido de fuegos por el riesgo de incendio forestal. El frío intenso pide movimiento corporal y calefacción bajo medidas de seguridad para evitar la acumulación de monóxido de carbono. Las olas de calor, en cambio, exigen consumo frecuente de agua y ropa ligera, especialmente en niños y adultos mayores.
La prevención es la herramienta principal frente a la inestabilidad climática prevista para la presente temporada de primavera en Argentina. No se trata de vivir con miedo, sino de tener los números, el kit y la conducta clara antes de que el cielo se ponga del lado contrario.


