El PRO tiene un problema que no puede esconder. El lanzamiento de Hernán Lacunza como candidato presidencial del partido amarillo hizo más ruido puertas adentro que hacia afuera, y dejó al descubierto una fractura que venía cocinándose a fuego lento.
A catorce meses de las elecciones presidenciales, el electorado todavía no se puso a pensar en candidatos. Pero en la conducción del PRO, el tema ya está sobre la mesa y genera rispideces. Mauricio Macri, líder del partido, no tiene claro qué va a hacer: hay voces que le piden que vaya por su segundo tiempo, ese que quedó inconcluso en 2019 cuando no pudo reelegir, pero él mismo reconoce que el panorama no está definido.
Lacunza viene conversando desde hace meses con dirigentes del partido sobre su disposición a enfrentar a Javier Milei en las urnas. Cuando se lo planteó a Macri, el expresidente lo alentó a postularse. Y así lo hizo. Pero ese movimiento expuso la división que existe en el PRO entre dos visiones que difícilmente se reconcilien en el corto plazo.
De un lado, un sector crítico de la gestión de Milei que rechaza cualquier acuerdo con Karina Milei y los Menem. En ese espacio se ubican figuras como María Eugenia Vidal, Fernando de Andreis, Jorge Triaca, Gabriela Michetti y Eugenio Burzaco, entre otros. Uno de sus integrantes lo resume sin vueltas: “Representamos a un segmento creciente que está decepcionado con Milei pero que no quiere volver al kirchnerismo”. Para este grupo, Lacunza sería el Plan B en caso de que Macri finalmente no se lance.
Del otro lado, dirigentes que cuestionan de raíz la candidatura de Lacunza. “Es un invento de él, no tiene militancia ni relación con casi nadie y no existe como actor del PRO”, dicen sin filtro desde ese sector. Son quienes sostienen que en la provincia de Buenos Aires el acuerdo con La Libertad Avanza ya está cerrado para ir juntos detrás de la candidatura a gobernador de Diego Santilli, actual jefe de Gabinete que sigue perteneciendo al PRO, a diferencia de Patricia Bullrich, que se afilió a LLA.
La disputa tiene además una dimensión porteña: Jorge Macri también se inclina por una alianza con los libertarios en la Ciudad, ocupando el sillón principal y aceptando el vice que proponga Karina Milei. Y según trascendió, una lógica similar de mayor cercanía con la Casa Rosada se estaría procesando en Entre Ríos, a instancias del gobernador provincial.
El PRO enfrenta así tres realidades simultáneas —la provincial, la porteña y la nacional— sin una estrategia unificada. Con Macri que no cierra ninguna puerta y Lacunza que ya salió a la cancha, el partido amarillo llega al tramo decisivo de la previa electoral con más preguntas que respuestas.


