No es para mañana, pero sí te alcanza para la próxima generación: la vacuna séxtuple ya está en el Calendario Nacional de Vacunación, con carácter obligatorio y gratuito para los niños nacidos desde el 1° de enero de 2028.
La medida fue oficializada por la Resolución 1567/2026, publicada el lunes 2 de noviembre en el Boletín Oficial y firmada por el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones. En una sola aplicación, la nueva formulación protege contra difteria, tétanos, tos convulsa o coqueluche, hepatitis B, poliomielitis e infecciones invasivas por Haemophilus influenzae tipo b.
El esquema, según la resolución, lleva tres dosis durante los primeros meses, a los 2, 4 y 6 meses, más un refuerzo entre los 15 y 18 meses. Para los niños que entren en la nueva norma, reemplaza la administración por separado de la pentavalente y la antipoliomielítica inactivada, o IPV.
El detalle que importa: quienes completen el nuevo esquema no van a recibir el refuerzo adicional contra la poliomielitis a los 5 años. Eso simplifica el calendario y deja menos vueltas al sistema de salud en los primeros años.
¿Y los que ya nacieron? Acá hay una línea clara para no mezclar generaciones: los nacidos hasta el 31 de diciembre de 2027 deben seguir y completar su calendario con las vacunas pentavalente e IPV, según edades, intervalos y recomendaciones vigentes. La séxtuple no te obliga a cambiar las dosis de los bebés y niños que ya están en el circuito actual.
También queda intacta la dosis neonatal contra la hepatitis B para recién nacidos, junto con las demás inmunizaciones del calendario. La resolución le pide a la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles preparar lineamientos técnicos para esquemas incompletos, combinaciones de formulaciones, situaciones especiales y la transición entre cohortes.
El Ministerio sostiene que una vacuna combinada simplifica la inmunización y ayuda a cumplir los esquemas. No es un capricho: las seis enfermedades pueden provocar cuadros graves en la infancia, con hospitalizaciones, cuidados críticos, secuelas permanentes o incluso la muerte.
La propuesta contó con la conformidad de la Comisión Nacional de Inmunizaciones, o CoNaIn, que avaló el esquema de tres dosis iniciales y un refuerzo en el segundo año de vida. El próximo paso será ver cómo se implementa en la práctica, con la misma puntualidad que se pide a las familias para no perder ninguna dosis.
La medida nacional llega con un mensaje simple: menos combinaciones, menos riesgo de fallar en el esquema y una protección más ordenada para la próxima generación.


