martes, noviembre 3, 2026
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OSER retrucó a FEMER: “Auditar no es dejar de pagar”

OSER salió al cruce de FEMER con un comunicado que busca enfriar la bronca y poner el dedo en la llaga: los débitos, según la obra social, no son descuentos arbitrarios, sino observaciones de auditoría. La discusión se instaló en el centro del debate sanitario provincial porque toca un nervio sensible: el dinero de los afiliados, la atención hospitalaria y la relación entre la obra social y los médicos. Si la pelea se extiende, el que puede quedar en el medio es el paciente que necesita una internación, una cirugía o una consulta.

La obra social provincial aclaró que no están suspendidas las internaciones ni las cirugías de sus afiliados. La medida que anunció FEMER, sostuvo, alcanza únicamente a las consultas médicas durante la internación realizadas por profesionales de esa Federación. Es una precisión importante: no es lo mismo una internación completa que una consulta dentro del proceso, y esa diferencia puede cambiar el impacto real sobre los usuarios.

El reproche central es duro: la obra social sostiene que detectó errores en la facturación presentada por FEMER durante dos períodos consecutivos. Entre ellos, cita códigos de prácticas inexistentes en el nomenclador, prestaciones sin registros, presentaciones fuera de término y posibles duplicaciones de una misma intervención quirúrgica. Son observaciones técnicas, pero con peso político: si se repiten, hablan de un problema de control, de nomenclador o de presentación, y no de un capricho administrativo.

La obra social dice que esas observaciones fueron comunicadas a tiempo para regularizar. Reconoce que pueden existir diferencias de interpretación o errores de auditoría, que se corrigen cuando corresponde. Pero considera inaceptable convertir en descuentos injustificados las observaciones sobre prestaciones mal facturadas y trasladar a los afiliados las consecuencias de un problema que debe resolverse entre instituciones.

En el plano político, el choque no es menor. OSER ratifica su disposición al diálogo, pero también su responsabilidad de controlar que los recursos destinados a la salud se usen correctamente. Auditar no es dejar de pagar, afirma, sino verificar qué corresponde pagar, corregir errores y garantizar que el dinero llegue a la atención de los afiliados. Esa frase resume la postura: la obra social se defiende como administradora de un fondo colectivo, no como un simple pagador.

Mientras tanto, los equipos técnicos de OSER y FEMER mantienen un proceso de conciliación para resolver las diferencias durante esta semana. FEMER no aparece con su descargo en el comunicado de OSER. La pelota sigue en el aire: si la disputa se resuelve en los números, el que no debe pagar el costo es el afiliado que espera una internación, una cirugía o una consulta. La tensión, de todos modos, ya quedó instalada en el debate sanitario provincial.

Para el afiliado, la confusión puede ser peligrosa. Cuando una obra social y una federación médica se enfrentan, el mensaje que llega a la calle a veces no es el mismo que el que aparece en el comunicado. Por eso la aclaración de OSER sobre las internaciones y cirugías importa: evita que la bronca se transforme en alarma y que el paciente cree que no puede internarse. La claridad, en este caso, es una forma de contención.

Ahora se va a ver si la conciliación baja la temperatura o si la pelea sigue escalando. Lo que está en juego no es solo una factura, un código o una presentación fuera de término: está en juego la confianza de los usuarios en un sistema que ya viene golpeado. Si OSER y FEMER no logran traducir la disputa en soluciones, el costo final puede terminar pagándolo el que más necesita atención.

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