El patentamiento de vehículos en el país volvió a dar una señal mixta: 45.965 unidades en octubre de 2026, con una baja interanual del 12% frente a las 52.261 de octubre de 2025.
La comparación contra septiembre también muestra retroceso: 8,4% menos que en el mes anterior, cuando se habían patentado 50.207 unidades. En el acumulado de diez meses, el mercado quedó en 481.852 vehículos, un 12,8% por debajo de los 552.758 del mismo período de 2025.
La lectura del sector, a través de ACARA y de su presidente, Sebastián Beato, es de recomposición: nuevas marcas y modelos siguen llegando, y la oferta se ensancha. El dato que marca el cambio es la entrada de las marcas asiáticas, que arrancaron el año con participación muy baja y ya superan el 11% del mercado.
Beato subrayó que hoy hay oportunidades en precios y financiación, y que eso sostiene un nivel de actividad que por quinto mes consecutivo se mantuvo por encima de las 45.000 unidades mensuales. Esa estabilidad, dijo, era algo que se añoraba en la primera parte del año.
El cierre del año, en cambio, pinta más fino. Quedan dos meses, históricamente los más flojos, pero el sector anticipa que es probable transitarlos con crecimiento interanual porque las marcas van a acentuar promociones y bonificaciones para cumplir objetivos anuales.
Lo que se ve es un mercado que no despega de lleno, aunque tampoco se cae. Si mirás el mostrador, la pregunta es si la oferta más amplia y la financiación alcanzan para empujar el último tramo del año.
La entrada de los autos chinos no es un dato menor: amplía la grilla y obliga a las marcas tradicionales a moverse. Para el comprador, la competencia se vuelve concreta: más opciones, más promociones y más chances de cerrar una operación con financiación.
En el mostrador, esa mezcla de estabilidad y cautela se traduce en una cosa: el cliente no compra por impulso, compara, negocia y espera la mejor oferta. El concesionario, por su parte, sabe que el cierre de año se juega en promociones, bonificaciones y financiación.
El 2027, todavía, es una promesa. Pero si los últimos dos meses se cierran con crecimiento, el sector tendrá un argumento para hablar de un año mejor. Ahí se define si el año termina con piso firme o con una foto más floja. Y para el comprador, la señal es clara: la ventana de oportunidades sigue abierta.


