Lula volvió a ganar en Brasil y acá la noticia cayó como un baldazo frío sobre la escena política argentina. El mandatario brasileño logró la reelección y terminó con la fiesta que se armaba para el balotaje.
El dato duro es simple: Lula le ganó al candidato opositor, que en los sondeos era el favorito, y se quedó con el balotaje de 2026. En Argentina, la reacción no tardó en dividir opiniones entre el silencio de Milei y los mensajes de otros dirigentes.
La relación entre Argentina y Brasil siempre tuvo vaivenes. Con Macri, hubo buena sintonía con Temer después de meses apenas protocolares con Dilma Rousseff; con Alberto Fernández, roces y desplantes con Jair Bolsonaro, hasta un último tiempo de alineamiento con Lula.
La historia de desfases ideológicos y desencuentros se volvió más regla que excepción. El punto cúlmine fue la pésima relación personal que sostienen, desde hace tres años, Javier Milei y el presidente brasileño. Ahora, el jefe de Estado argentino afrontará el último tramo de su mandato enfrentado con un Lula que demostró resiliencia política poco común.
El silencio pesó. Milei guardó silencio durante toda la jornada en la quinta de Olivos, y el resultado se le cruzó como un mazazo inesperado. La administración de Donald Trump también tenía en mente una fiesta después de la primera vuelta, que ocurrió hace solo tres semanas.
El mercado también lo sintió: la cuenta la vas a ver en el IBEX 35, que abrió el lunes con pérdidas, lastrado por los bruscos descensos de los valores más expuestos a Brasil, con Santander, Telefónica y Mapfre entre los más destacados. Los inversores no se habían posicionado tras descontar en gran medida un triunfo de Flavio Bolsonaro.
El selectivo español ya había perdido la semana pasada los 19.000 puntos y acumula un descenso superior al 3% en octubre, tras el recorte del 2,7% que sufrió en septiembre. La presión llega en una semana cargada de reuniones de bancos centrales y de resultados empresariales que volverán a poner a prueba la confianza de los inversores en el auge de la inteligencia artificial.
La lectura de fondo no es menor: los elevados precios de los combustibles fósiles por las guerras en Oriente Medio, la inflación, los tipos de interés más altos, las tensiones en los mercados de deuda y las incertidumbres sobre la inversión en inteligencia artificial siguen pesando. El cierre mensual, el viernes, va a marcar el termómetro de una semana que ya empezó con el golpe electoral brasileño.
En Brasil, Lula publicó un video en X con las multitudinarias celebraciones de sus votantes. “Hicimos historia en las calles y en las urnas, con el pueblo como protagonista de un camino al que todavía le queda mucho por recorrer”, escribió junto a las imágenes. “La democracia ganó, la esperanza se fortaleció y Brasil sigue adelante”, sostuvo el mandatario.
El mensaje cerró con una frase para sus seguidores: “Esta victoria es nuestra. ¡Y juntos haremos mucho más!”. En Argentina, Martín Lousteau puso el foco en el vínculo bilateral. “Ojalá el futuro nos permita fortalecer el vínculo con Brasil: nuestro destino se construye juntos”, escribió en X. Calificó el resultado como “una gran noticia para Brasil y para toda la región”.
Lousteau además sostuvo que la democracia se defiende en las urnas y al demostrar que “se puede crecer con más igualdad”. Del otro lado, el asesor presidencial Santiago Caputo apuntó contra las interpretaciones sobre el escenario político regional. Su reacción se sumó a la ola de mensajes que venía desde la primera vuelta, cuando el mapa electoral parecía inclinado del otro lado.
El resultado electoral brasileño reordenó el tablero regional y dejó a la Argentina en un punto de inflexión: con un gobierno que cierra su mandato enfrentado al presidente brasileño, la relación bilateral vuelve a ser una variable política y económica que nadie puede ignorar.


