viernes, septiembre 4, 2026
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Wall Street cayó tras un empleo que pone a la Fed al borde de subir tasas

Un dato de empleo demasiado bueno puede ser una mala noticia para los mercados. Eso quedó claro este viernes 4 de septiembre cuando Wall Street cerró a la baja después de que el gobierno de Estados Unidos informó que la economía sumó 162.000 puestos de trabajo en agosto, casi el triple de los 65.000 que esperaban los analistas consultados por FactSet.

El S&P 500 retrocedió 0,4%, el Dow Jones cayó 0,5% y el Nasdaq perdió 0,3%. El golpe fue inmediato: los inversores leyeron el número y sacaron la misma conclusión que los economistas. Un mercado laboral tan robusto le da a la Reserva Federal (Fed) el argumento que necesita para volver a subir las tasas de interés, y eso encarece el crédito, enfría las valuaciones y pone nerviosos a los que tienen acciones.

Las probabilidades de una suba de tasas en la reunión del 16 de septiembre saltaron al 60,4% tras la publicación del informe, contra el 49,4% del jueves, según datos de CME FedWatch. Terry Sandven, estratega jefe de renta variable en U.S. Bank Asset Management Group, fue directo: “El informe de empleo de hoy sí inclina la balanza hacia una suba de tasas por parte de la Fed”, aunque aclaró que no es una conclusión inevitable.

El contexto es complejo. La inflación en Estados Unidos se mantiene por encima del 3% durante la mayor parte del año, impulsada en parte por el alza del precio del petróleo en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán. La meta declarada de la Fed es llevarla al 2%, y el camino sigue siendo largo. El propio presidente del banco central, Kevin Warsh, advirtió la semana pasada en Jackson Hole que la inflación no mostró mejora suficiente y que la entidad podría tener “más trabajo por hacer”.

Jeffrey Roach, economista jefe de LPL Financial, fue más concreto: “Dada la fortaleza del informe de nóminas, una suba de tasas el 16 de septiembre parece cada vez más probable”. Y agregó un dato que no es menor: según Roach, paradójicamente, una suba de tasas podría generar menos volatilidad en el mercado que otra reunión en la que la Fed decida no tocar nada, dejando la incertidumbre flotando.

El dato que puede cambiar todo llegará el 11 de septiembre, cuando el gobierno difunda las cifras de inflación de agosto. Se espera que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) muestre una suba del 3,4%, el mismo ritmo que en julio. Si ese número sorprende al alza, el debate estará cerrado antes de que empiece la reunión. El gobernador de la Fed Christopher Waller lo planteó en términos claros: si los datos muestran que la inflación se enfría, se inclinaría a mantener la tasa; si muestran lo contrario, evaluaría una suba.

El mercado laboral estadounidense sigue siendo el termómetro más sensible de la economía global, y lo que pase el 16 de septiembre en la reunión de la Fed tendrá repercusiones que van mucho más allá de las pantallas de Nueva York.

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