El límite se rompió. Este martes en Concordia, jubilados y trabajadores vuelven a tomar la calle para exigir lo que debería ser innegociable: atención médica digna para quienes pasaron décadas aportando al sistema. La convocatoria es a las 9 de la mañana en la sede de ATE, desde donde partirá la movilización bajo las consignas “En defensa de PAMI” y “En defensa de la salud”.
El detonante inmediato es contundente: el Sanatorio Concordia anunció que a partir de este 1° de septiembre dejará de recibir nuevos pacientes de la obra social. Una decisión que, en la práctica, empuja a miles de afiliados a un laberinto sin salida: recorrer hospitales buscando un turno, esperar horas o días, o directamente quedarse sin atención.
Los organizadores no eligieron palabras suaves. En un comunicado, denunciaron que jubilados y trabajadores afiliados a PAMI “hoy se ven obligados a recorrer hospitales en busca de un turno para recibir atención médica”, mientras que “sanatorios y clínicas suspenden o cancelan sus prestaciones”. La imagen es dura: personas mayores, muchas con enfermedades crónicas, yendo de ventanilla en ventanilla sin respuesta.
“No podemos permitir que quienes trabajaron y aportaron durante toda su vida tengan que mendigar atención médica“, expresaron los convocantes. La palabra “mendigar” pesa, y pesa bien. Porque de eso se trata cuando el sistema que alguien financió durante décadas le cierra la puerta en la cara.
El reclamo también apunta a la política de fondo. Los organizadores cuestionaron que la salud “no puede ser un privilegio ni estar sujeta a decisiones que dejan a miles de jubilados y trabajadores sin atención”, y advirtieron que estas políticas “vulneran derechos fundamentales y atentan contra la dignidad de quienes más necesitan ser protegidos”.
La convocatoria está abierta a toda la comunidad. La concentración arranca a las 9 en la sede de ATE de Concordia, y desde allí se realizará la movilización. Es la segunda vez en poco tiempo que el conflicto por la cobertura de PAMI lleva a jubilados y gremios a las calles de la ciudad, señal de que la crisis lejos está de resolverse.


