miércoles, agosto 26, 2026
InicioCONCORDIATres trabajos y el sueldo no cierra: la realidad dura de los...

Tres trabajos y el sueldo no cierra: la realidad dura de los docentes en Concordia

El 80% del sueldo se va en el alquiler. Lo que queda alcanza para pagar servicios y, si hay suerte, algo de comida hasta el día 10. Después, billetera virtual, deuda o la ayuda de los padres. Esa es la ecuación cotidiana de Yanina, docente en tres escuelas secundarias de Concordia, madre de tres hijos y jefa de hogar.

El número es concreto y no da lugar a interpretaciones: alquiler de casi $800.000 contra un sueldo de $1.300.000. Lo que sobra —si es que sobra algo— se reparte entre luz, gas, tasa inmobiliaria y comida. Cuando aparece una enfermedad menor o se rompe algo en la casa, el golpe es, en sus propias palabras, “inesperado y desagradable”. No hay colchón. No hay margen.

Para ahorrarse el costo del transporte público, Yanina va en bicicleta a la escuela N.° 37, ubicada en la zona noroeste de la ciudad, los martes a la noche. Son 7 kilómetros atravesando la ciudad, con calles en mal estado y una bicisenda que ella describe como “destrozada”. El riesgo de ser atropellada por un camión es real. Los días de lluvia, la situación se agrava. Pero el boleto cuesta plata, y la plata no alcanza.

La posibilidad de ampliar ingresos también se achica: los concursos docentes escasean y la carga horaria completa —36 horas cátedra— es difícil de conseguir. Más horas implicaría más escuelas, más kilómetros en bicicleta, más desgaste. El sistema no da salida fácil.

La vida social prácticamente desapareció. Salidas con amigas, paseos con los chicos, teatro, recitales, libros, ropa nueva: todo fue quedando atrás. “Todo lo que no sea indispensable para vivir como techo, comida y abrigo”, sintetizó Yanina. Una frase que describe con precisión brutal el nivel al que llegó la reducción.

El caso de Gladis no es muy distinto. Docente de primaria con 15 años de antigüedad y 25 horas en turno tarde, trabaja además como acompañante terapéutica a la mañana y da clases en la ESJA (Escuela Superior de Jóvenes y Adultos) a la noche. Tres trabajos. Sale a las 7:30 y vuelve entrada la noche. La antigüedad no alcanzó para estabilizar la situación económica; lo que alcanzó fue para sumar más turnos.

Lo que ambas describen no es una crisis puntual ni un mes malo: es la estructura de un sistema donde el salario docente quedó muy por debajo del costo de vida real. Yanina lo planteó sin rodeos: el sueldo está por encima de la línea de indigencia, pero no llega a la de pobreza, y quienes alquilan lo sienten antes que nadie. La demanda es concreta: un salario que garantice vivir con dignidad, sin depender de deudas ni de la solidaridad familiar para llegar al día 15.

MAS VISTAS

NOTAS RELACIONADAS
Secured By miniOrange