El mercado internacional de granos entró en zona de firmeza y el trigo se llevó todos los titulares: alcanzó su mayor cotización desde 2024, trepó US$ 13,70 por tonelada y se instaló por encima de los 268 dólares. No es un rebote técnico ni un capricho de pantalla: hay geopolítica pesada detrás.
El detonante principal es el conflicto entre Rusia y Ucrania. Según la corredora Zeni, el mercado amplió la llamada “prima geopolítica” después de que el presidente ruso Vladimir Putin anticipara una intensificación de los ataques sobre territorio ucraniano. El efecto inmediato se siente en los puertos: cerca de 70 barcos esperan en las inmediaciones del Canal de Sulina, sobre el Danubio, para acceder a los puertos ucranianos y cargar mercadería. Las alternativas fluviales tienen capacidad limitada y, para peor, la sequía complica la navegación.
El analista de granos de Globaltecnos, Sebastián Gavaldá, lo sintetizó con precisión: “No es un problema de stocks, es un problema de flujo”. Y el flujo está casi paralizado: el ritmo de exportaciones combinado de Rusia y Ucrania ronda apenas entre el 10% y el 15% de un año normal. Eso no es un dato menor si se tiene en cuenta que ambos países concentran alrededor del 30% de las exportaciones globales de trigo, y que Ucrania es además el cuarto exportador mundial de maíz y un actor central en el mercado de aceite de girasol.
El maíz también tuvo su momento de gloria: tocó su precio más alto en 20 meses, empujado por varios frentes a la vez. La guerra en Medio Oriente mantiene elevado el precio del petróleo, lo que favorece al etanol y da sostén adicional al cereal. A eso se suma una señal que el mercado comenzó a procesar con atención: relevamientos privados en Estados Unidos estarían mostrando una disponibilidad de maíz inferior en hasta 15 millones de toneladas a lo estimado por el USDA. Si los próximos informes oficiales confirman esa brecha, el impacto alcista podría profundizarse. Y en Europa, una fuerte sequía habría golpeado la producción, con una caída que podría superar el 6% interanual que hoy proyecta el organismo estadounidense.
La soja, por su parte, volvió a superar los US$ 460 por tonelada, acompañando la firmeza general de los aceites vegetales y el tono positivo del conjunto de los mercados agrícolas.
Para los productores argentinos, la ventana es concreta pero no eterna. Gavaldá señaló que la comercialización anticipada de trigo y maíz para la próxima campaña viene a un ritmo superior al del año pasado. Sin embargo, el dato que llama la atención es el de la soja: cerca del 70% de la oleaginosa permanecería sin precio fijado, mientras que en maíz la proporción sin cubrir oscila entre el 40% y el 50%. La recomendación del analista es directa: aprovechar la coyuntura para tomar cobertura, tanto con mercadería disponible como con producción futura. La combinación de factores que sostiene estos precios puede durar o puede no durar; lo que sí es seguro es que las ventanas de oportunidad en los mercados de granos no avisan cuando se cierran.


