Un nuevo acuerdo comercial automotriz entre Argentina y Ecuador promete sacudir un mercado que venía en caída libre. El entendimiento firmado esta semana reemplaza el viejo Acuerdo de Complementación Económica Nº 59, vigente desde 2005, que había quedado obsoleto y dejaba a los vehículos argentinos pagando aranceles de entre el 24,5% y el 28% para ingresar al mercado ecuatoriano.
El resultado de esa situación era elocuente: en el período 2024-2025, Argentina exportó apenas 1.200 unidades anuales hacia Ecuador, lo que representó unos 24 millones de dólares. Una cifra magra para una industria que produce 450.000 vehículos por año y exporta el 60% de su producción. El mercado ecuatoriano, mientras tanto, estaba dominado en un 51% por China, y los autos argentinos apenas rozaban el 2% de los patentamientos.
Con el nuevo marco, Ecuador reduce el arancel general a 10% para vehículos de pasajeros y pick-ups a combustión. Pero el dato más fuerte es otro: los vehículos eléctricos e híbridos, los vehículos desarmados (CKD) y ciertos camiones de carga pesada ingresan al mercado ecuatoriano con arancel del 0%. Lo mismo aplica para más de 140 posiciones arancelarias de autopartes destinadas a producción o mercado de reposición.
Como contraparte, Argentina fija un arancel general del 10% para 50 líneas de vehículos ecuatorianos y elimina el arancel para 6 líneas específicas de vehículos especiales, como trolebuses y maquinaria. Un intercambio que el Gobierno presenta como equilibrado, considerando que Ecuador ensambla apenas 15.000 unidades anuales y no registra exportaciones de vehículos.
Las proyecciones oficiales son ambiciosas. En el corto plazo, se espera duplicar las exportaciones a unas 2.400 unidades anuales. En el mediano plazo, el crecimiento proyectado es del 150%, lo que llevaría el volumen a 3.000 unidades y superaría el récord histórico registrado en 2018. A largo plazo, con nuevas plataformas tecnológicas, el potencial estimado trepa a entre 4.000 y 5.000 unidades anuales.
El presidente Javier Milei, junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y al canciller Pablo Quirno, encabezó una reunión con representantes de toda la cadena de valor automotriz tras la firma del acuerdo. Participaron ADEFA, AFAC, ACARA, Toyota Argentina, Peugeot Citroën Argentina, Ford Sudamérica y VW Group Argentina. La foto política fue clara: la industria automotriz, uno de los complejos exportadores más relevantes del país, respalda el acuerdo y espera resultados concretos en los próximos años.


