No es un memorando de intenciones ni una foto de ocasión: Argentina y Estados Unidos firmaron este miércoles un acuerdo de inversiones de hasta USD 7.000 millones destinados a obras de infraestructura, con eje en energía pero con tentáculos que llegan a minerales críticos, transporte y telecomunicaciones. El escenario fue el Consulado argentino en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU.
La iniciativa se llama Corredor Andes-Atlántico y su objetivo declarado es conectar el noroeste argentino, rico en litio y cobre, y la cuenca de Vaca Muerta con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales. Ferrocarriles, oleoductos, gasoductos, puertos, electricidad y tecnología digital: el menú es ambicioso y, si se ejecuta, transformaría la matriz productiva del país.
La firma estuvo a cargo del canciller Pablo Quirno y el subsecretario de Estado estadounidense Chris Landau, en nombre de los presidentes Javier Milei y Donald Trump. También estuvieron presentes el ministro de Economía Luis Caputo, el CEO de YPF Horacio Marín y la jefa comercial del Exim Bank, Sarah Whitten, entre otros funcionarios de ambos países.
El grueso del dinero, unos USD 6.000 millones, irá al proyecto Argentina LNG: la exportación de gas de Vaca Muerta que encabeza YPF junto a la italiana ENI y XRG de Emiratos Árabes. Se trata de la mayor inversión anunciada en la historia del país, con un horizonte total de USD 51.000 millones. El financiamiento estará respaldado por el Banco de Exportaciones e Importaciones de EEUU (Exim Bank) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC).
El acuerdo también menciona otros proyectos sin montos confirmados: el tendido eléctrico AMBA I, la Hidrovía, la privatización de trenes como el Belgrano Cargas, un ramal que podría unir Vaca Muerta con Bahía Blanca, y en el plano digital, proyectos de Arsat, cables submarinos y fibra óptica. Se menciona además que la estadounidense Metratel absorberá unos 6 millones de clientes móviles tras la fusión Telecom-Telefónica.
El contexto geopolítico no es menor. La inestabilidad en el estrecho de Ormuz y el corredor Bab al-Mandab, amenazados por la Guardia Revolucionaria de Irán y los Hutíes de Yemen, pone en jaque el transporte energético global y convierte a Argentina en un socio estratégico para Washington. Milei lo dijo sin rodeos ante la Asamblea General: “Vaca Muerta es una oportunidad histórica. Vengan. Inviertan. Desarróllenla con nosotros”, aunque aclaró que la invitación tiene límites frente a quienes exploten recursos bajo ocupación ilegal.
El Corredor Andes-Atlántico es, según el Departamento de Estado, el primer corredor de la Alianza para la Infraestructura e Inversión Global en el Hemisferio Occidental. Ahora viene la parte difícil: que las obras efectivamente arranquen antes de que el calendario político de ambos países cambie el viento.


