La Municipalidad de Paraná da un paso concreto en materia de salud mental juvenil: pone en marcha dispositivos gratuitos de escucha, contención y acompañamiento pensados específicamente para adolescentes de entre 12 y 18 años. No es un anuncio más: es una respuesta institucional a una demanda que viene creciendo en silencio en cada barrio, en cada escuela, en cada familia que no sabe adónde ir cuando un pibe no está bien.
Los espacios funcionarán en dos Centros Integradores Comunitarios (CIC) de la ciudad, con equipos interdisciplinarios que combinarán la escucha profesional con actividades recreativas, deportivas y artísticas. La apuesta es clara: no solo contener, sino también generar un lugar de pertenencia donde los jóvenes puedan expresarse, moverse y conectar con otros.
El formato es clave. Instalar estos dispositivos en los CIC —espacios barriales, cercanos, sin la frialdad de un consultorio— es una decisión que habla de cómo se piensa la política pública. La salud mental de los adolescentes no se resuelve solo con psicólogos en un edificio céntrico: se trabaja donde viven, donde juegan, donde tienen miedo de pedir ayuda.
El acceso es completamente gratuito, lo que elimina una de las barreras más duras para las familias de menores recursos. En un contexto donde la demanda de atención en salud mental creció de manera sostenida en los últimos años y los sistemas públicos no siempre pueden absorberla, iniciativas como esta apuntan a ampliar la red de contención antes de que las situaciones escalen.
Los dispositivos estarán disponibles para jóvenes de Paraná que busquen un espacio de escucha o simplemente un lugar donde estar acompañados. Las familias interesadas pueden acercarse a los CIC de la ciudad para obtener información sobre días, horarios y modalidades de participación.


