Los números del receso de invierno en Entre Ríos no dan para festejar. Con datos todavía parciales, la ocupación turística provincial se ubicó entre el 30 y el 40%, una cifra que los propios funcionarios del sector reconocen como baja y preocupante.
La secretaria de Turismo provincial, Satto, fue directa al hablar de la situación: “Coincidimos en que la situación es compleja, con números bajos, eso es totalmente real y lo venimos observando y venimos trabajando para revertirlo”. Sin embargo, prefirió no dar un número oficial hasta contar con los datos consolidados de todos los destinos de la provincia.
La cautela oficial tiene su lógica: los registros que circulan son datos parciales, aportados por algunos destinos pero no por todos. Eso significa que el panorama final podría variar, aunque difícilmente lo haga de manera drástica. Cuando los propios funcionarios admiten que los números son bajos, la foto ya está bastante clara.
El contexto no ayuda. El poder adquisitivo golpeado, las tarifas de alojamiento que no siempre acompañaron la demanda real y la competencia de destinos alternativos son factores que pesaron sobre la temporada invernal en toda la región. Entre Ríos, con su oferta termal, sus costas y sus circuitos culturales, no logró esta vez capitalizar el receso como en temporadas anteriores.
Las autoridades provinciales aseguraron que están trabajando para revertir la tendencia de cara a los próximos períodos de alta demanda. Los datos definitivos del receso de invierno 2026 se conocerán una vez que todos los destinos entreguen sus informes completos.


