La creciente no espera a nadie: 129.321 cabezas de ganado ya fueron retiradas de las islas entrerrianas, según los registros del Documento Único de Tránsito de Hacienda.
El operativo no nació de apuro: el Ministerio de Desarrollo Económico lo puso en marcha hace unos seis meses, junto con fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, Senasa y entidades del sector, entre ellas Fucofa.
La estrategia fue práctica: simplificar trámites para mover la hacienda, mejorar caminos costeros y montar estructuras metálicas con paneles móviles para habilitar puertos de desembarque de emergencia. La idea era anticiparse, no correr detrás del agua.
Pero la creciente también expone la fragilidad de la logística: faltan lugares adecuados para descargar y, en algunos casos, las embarcaciones llegan a tierra firme y esperan camiones. Esa demora les impide volver rápido a las islas y seguir trabajando. El cuello de botella sigue siendo el mismo: tierra firme no siempre puede recibir todo a tiempo.
Martín Sieber, director de Producción Animal, explicó que los paneles móviles se reparten mediante acuerdos con comunas y municipios. Villa Urquiza, Paranacito, Gualeguay, Puerto Ruiz y Victoria ya cuentan con esas estructuras. En el norte provincial, el Ente Portuario de La Paz también administra equipamiento para responder a los productores.
El funcionario señaló que cada semana baja la cantidad de cabezas que quedan en las islas. Aun así, algunos ganaderos todavía esperan para retirar sus animales y evitar afrontar antes el costo del arrendamiento de campos en tierra firme. Sieber consideró que la anticipación permitió sacar más hacienda que en otras crecientes y distribuir las operaciones, evitando una salida concentrada en plena emergencia.
El tema sanitario no es un detalle menor: una evacuación desordenada podría favorecer la propagación de enfermedades y parásitos, como la garrapata, hacia establecimientos ganaderos de tierra firme. Por eso, las autoridades hacen seguimiento de los movimientos, controlan documentación y capacitan a efectivos policiales y personal de la Prefectura Naval Argentina. En el comité participan también la Brigada de Delitos Rurales, Senasa y Fucofa y la Dirección de Producción Animal.
La cifra no es solo un número: es la muestra de una provincia que, cuando el río sube, tiene que mover el campo entero. Vos lo ves en cada embarcación, cada camión y cada puerto que se habilita a tiempo.
La clave está en la anticipación: si el operativo se activa antes, el campo no se encuentra con el agua encima y la hacienda baja con más orden. La creciente sigue siendo la regla, y la provincia tiene que estar lista.


