Cristina Kirchner salió a hablar del tablero político internacional y dejó una frase que no va a pasar inadvertida: Donald Trump podría perder en EE.UU.. La expresidenta, en una entrevista internacional, vaticinó que el hombre que impulsó a la derecha en América Latina va a tropezar en las elecciones de medio término del martes de su propio país. No fue un comentario menor: lo planteó como una paradoja de fondo.
En el mismo diálogo, Cristina Kirchner admitió que el peronismo cometió errores que abrieron la puerta a la victoria de Milei. Señaló que durante el último gobierno del Frente de Todos se produjo un colapso en la cultura laboral, porque quienes trabajaban ocho horas al día ganaban lo mismo o menos que vecinos que recibían ayudas del gobierno. Esa confesión, dura para el propio campo, marca el punto de partida de su lectura.
Para Cristina Kirchner, la ira antisistema que llevó a la ultraderecha al poder se puede volver contra quienes la impulsaron. Describió a muchos argentinos frustrados porque sus vidas no mejoraron, su dinero no alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que, según ella, no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente. Incluso planteó una pregunta incómoda: ¿es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?
Consultada por una posible vuelta a la presidencia en 2027, respondió con una frase corta y deliberadamente abierta: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”. En el mismo contexto, las encuestas recientes muestran un índice de aprobación ligeramente superior al de Milei, aunque ambos rondan el 30%. Ahí aparece el otro frente de la disputa: el acceso a la competencia.
El abogado Rafael Valim encabeza el pedido al Comité de Derechos Humanos de la ONU para que revise el caso de Cristina Kirchner y se restablezcan sus derechos políticos. Explicó que el comité puede dictaminar si se violaron derechos de una persona acusada, aunque no tiene autoridad para revocar decisiones de tribunales nacionales. Aun así, Argentina está obligada a respetar esas normas por ser firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Rafael Valim sostuvo que la decisión debe someterse a la justicia argentina y auguró una movilización social irresistible si el país no cumple. En paralelo, Cristina Kirchner contó que durante la visita de Lula da Silva, reelecto presidente de Brasil, recibió un consejo: “Hacé ejercicio y no te deprimas”. La frase, simple, funciona como una síntesis de su rutina y de su postura.
La rutina de Cristina Kirchner en prisión domiciliaria también quedó en el centro de la conversación: puede recibir visitas durante cuatro horas a la semana, repartidas en dos días y con un máximo de tres personas por visita. El cuadro cotidiano incluye comer sano, hacer ejercicio de cuatro a cinco veces por semana en cinta, plataforma de step y pesas, y estudiar inglés y chino para evitar que sus neuronas envejezcan. Ese detalle sostiene la imagen de una figura que sigue operando desde un espacio restringido.


