El balance de YPF no deja indiferente. En el período informado, la petrolera reportó un EBITDA ajustado de 2.503 millones de dólares, con un salto interanual de 84%. El dato se apoya en el petróleo, el shale y una dinámica de precios que empujó los números hacia arriba.
La compañía explicó que el resultado estuvo impulsado por el crecimiento de la producción de petróleo y gas no convencional, la reducción de costos y los niveles récord de procesamiento. También pesó la guerra en Medio Oriente, que elevó los precios internacionales.
En el mismo informe, YPF detalló que sus ganancias brutas fueron de 1.594 millones de dólares y que las ganancias de la empresa treparon a 1.196 millones de dólares. El balance volvió a mostrar una empresa con caja, margen y capacidad de inversión.
El capítulo más extenso es el de Vaca Muerta. YPF anticipó la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones para tres proyectos en cinco áreas al norte del yacimiento: Bajo del Toro, Bajo del Toro Norte, Narambuena, La Escalonada y Rincón de la Ceniza. La señal es clara: el shale sigue siendo el centro de la estrategia.
Los proyectos contemplan una inversión estimada de 44.000 millones de dólares en los próximos 26 años, la perforación de unos 2.200 pozos y una producción máxima estimada de 270.000 barriles diarios de petróleo shale. YPF operará con una participación cercana al 40%. Es un plan de largo aliento que apunta a sostener la producción de shale.
Las inversiones del período alcanzaron 1.287 millones de dólares, un 26% por encima del año pasado. El 70% de ese monto se destinó a la actividad no convencional, el corazón de la estrategia de YPF. Ahí se juega la capacidad de seguir perforando, produciendo y exportando.
La producción de petróleo shale promedió 224.000 barriles diarios en el trimestre, con un crecimiento del 32% interanual. Hoy la compañía produce 245.000 barriles diarios y estima llegar a 250.000 barriles para fin de año. La curva sigue para arriba, y ese es el dato que más pesa en el tablero.
En refino, las plantas procesaron 344.000 barriles diarios, un 5% más que en el tercer trimestre de 2025. YPF abasteció la demanda local sin importar combustibles, incrementó exportaciones y marcó un récord de producción de naftas premium. Ese movimiento muestra una cadena más completa, desde el pozo hasta la estación de servicio.
La compañía también anunció la compra del 25% de YPF Luz por 430 millones de dólares, con lo que pasará a tener el 100% de su tenencia accionaria. La operación consolida un negocio de generación eléctrica con miras a la energía térmica eficiente y las renovables. No es solo petróleo: es un paso más hacia la energía.
El flujo de caja libre cerró en 900 millones de dólares, el segundo más alto de la historia de la firma. Con eso, YPF redujo su ratio de endeudamiento neto a 0,8 veces, el más bajo de la última década. Menos deuda y más caja: la fórmula que el mercado lee con lupa.
En septiembre, la petrolera volvió al mercado internacional con una emisión de obligaciones negociables a nueve años por 1.200 millones de dólares. El bono se colocó con un cupón del 7,55%, un rendimiento del 7,85% y un diferencial de 300 puntos básicos frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Fue la mayor colocación de deuda de Argentina de los últimos años.
El proyecto VMOS avanza según lo previsto, con más del 85% de la obra ejecutada al cierre de septiembre de 2026. La inauguración está prevista para fines de este año y el inicio de las exportaciones de petróleo, para el primer trimestre de 2027. Si se cumple el cronograma, el proyecto va a sumar una nueva etapa para la exportación de petróleo.
El balance de YPF no es solo un número: es una señal de que la energía volvió a tener peso en la economía argentina. Para la región, el dato importa porque cada pozo, cada barril y cada dólar invertido termina moviendo empleo, obra y expectativa. El próximo capítulo se escribe con más perforación, más exportación y una deuda más liviana.


