Colón volvió a discutir obleas turísticas después de que el intendente Walser vetara la ordenanza Nº 59/2026 mediante el decreto Nº 904/2026.
El Bloque 17 de Octubre salió a cuestionar los argumentos del veto y rechazó que se le achacaran intereses electorales o intención de perjudicar al Municipio. En el comunicado, el espacio opositor sostuvo que la iniciativa no buscaba condonar deudas, sino modificar plazos y modalidades de pago: la propuesta buscaba que los prestadores comiencen a abonar a partir de enero, en cuotas, en lugar de afrontar el pago en octubre.
Uno de los puntos más ásperos fue el Consejo Asesor de Turismo, el COATUR. Mientras el Ejecutivo lo presenta como un ámbito de debate, desde el bloque describieron un espacio donde se informan decisiones ya tomadas, sin escuchar al sector.
Los números también quedaron en el centro: el presupuesto de Colón para 2026 asciende a $ 35.000 millones, mientras que la recaudación anual estimada por las obleas ronda los $ 260 millones. Según el propio cálculo del bloque, ese ingreso representa aproximadamente el 0,74 % del presupuesto municipal. El dato, para el bloque, muestra que la discusión no gira en torno a una renuncia a recursos, sino a una reorganización de cobros.
“No se buscaba eliminar la obligación, sino brindar facilidades para cumplirla”, subrayó el Bloque 17 de Octubre. Y disparó: “¿Por qué presentar una propuesta de alivio financiero como si significara renunciar a esos recursos?”
El comunicado también fue duro con la lectura política del veto: “No todo cuestionamiento es una maniobra electoral”. Para los concejales, presentar proyectos, plantear diferencias y controlar al Ejecutivo son responsabilidades propias, no una operación contra el municipio. La advertencia fue directa: el control político no puede usarse como excusa para esquivar una discusión técnica.
Desde el espacio opositor explicaron que la iniciativa nació de la preocupación por la situación económica del sector turístico, de quienes invierten, generan empleo y sostienen una de las principales actividades de Colón. También reclamaron discutir con argumentos, números claros y voluntad de soluciones, “y principalmente sin mentiras”.
El bloque además cuestionó la forma en que se desarrollan los espacios institucionales de participación y sostuvo que no se puede hablar de diálogo mientras se descalifica a quienes proponen algo diferente. También señaló que no se puede invocar la participación si esos ámbitos no funcionan como verdaderos espacios de discusión. El bloque peronista, además, remarcó que seguirá escuchando a los vecinos, defendiendo a los sectores que necesitan respuestas y presentando propuestas concretas.
En el texto difundido por la oposición, no aparece el descargo de Walser. El bloque cerró con una advertencia institucional: “Nuestra prioridad no es confrontar con el intendente. Nuestra prioridad es defender los intereses de los vecinos de Colón”. La ausencia de descargo del intendente deja la palabra en la oposición, que insiste en que las diferencias deben discutirse con argumentos y números claros.
El veto dejó a Colón en medio de una disputa por el turismo, la recaudación y el rol de la oposición, con el sector prestador mirando de cerca cómo se resuelve el impasse. Ahora, la mirada está puesta en el próximo paso institucional y en si el Ejecutivo decide abrir una nueva discusión o mantener la línea del veto.


