La detención de Renato Iván Tavella, a cargo de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, sacudió dos investigaciones que hasta ayer parecían separadas por la distancia y por el silencio. El hombre de 28 años, oriundo de Córdoba, fue atrapado el domingo por la noche en un hotel del centro de Buenos Aires, mientras la Justicia intenta definir si su nombre queda ligado a dos muertes.
En la causa cordobesa, Pablo Camacho ya había pedido su captura tras imputarlo por el asesinato de Daniela Villalba, madre de un hijo, cuyo cuerpo apareció degollado en su departamento del barrio Cofico. En paralelo, en Buenos Aires, la muerte de Tatiana Micaela Fernández en un departamento de Retiro abrió una segunda pista que apuntó, con fuerza, a un número de teléfono.
La pieza que unió ambos expedientes no fue una escena, sino un dato frío: el celular que usaba Tavella tenía característica de Córdoba. Ese número, sumado al rastreo de cámaras de seguridad y al intercambio entre fuerzas policiales, permitió ubicarlo en una habitación del primer piso del Hotel Centro 1555, sobre Presidente Perón al 1500.
En el caso de Retiro, la compañera de Fernández denunció la muerte al 911 y aportó un apodo: Iván. La joven, que publicitaba sus servicios en el sitio de escorts Gemidos, fue hallada sin vida bajo una sábana en una cama de dos plazas, en el departamento de Libertad al 1200, tras una cita con un cliente.
No es un detalle menor: en los dos casos, el celular de las víctimas no apareció y, en el de Villalba, el cuerpo también quedó cubierto con una sábana. Esa similitud, en una investigación que sigue abierta, obliga a avanzar con cautela, sin convertir una sospecha en una sentencia. Hasta el cierre de esta nota, no consta una versión pública de Tavella.
Tavella quedó a disposición de la Justicia mientras se avanza para esclarecer los dos homicidios. La información fue confirmada esta mañana por el ministro de Seguridad de la Ciudad, Horacio Giménez, y su par cordobés, Juan Pablo Quinteros, en una conferencia conjunta. El juez Guillermo Rongo asumió el control de la investigación en la causa de Retiro. El hombre, que fijó domicilio en una casaquinta de Villa Giardino, no tiene empleo registrado ni altas como monotributista.
Ahora, el peso de la prueba estará en la Justicia: en las cámaras, en el teléfono, en los allanamientos y en el cruce entre Córdoba y Buenos Aires. Detener a un sospechoso es un golpe fuerte, pero todavía no cierra la pregunta central: qué pasó, cómo se coordinó y por qué dos mujeres terminaron muertas en ciudades distintas.


