El TOF 5 reanudó la audiencia por Hotesur y Los Sauces y volvió a poner sobre el escritorio la lectura del requerimiento de elevación a juicio. La fiscalía describe maniobras de lavado vinculadas a la obra pública y al entorno de Cristina Kirchner y Máximo Kirchner. El tono del relato es duro: no se trata de un trámite menor, sino de una acusación que intenta ordenar una cadena de firmas, alquileres y movimientos de fondos.
La lectura por secretaría repasó el rol de Romina Mercado, sobrina de los ex mandatarios, dentro de la asociación ilícita. El requerimiento la describe como directora y presidente de Hotesur, cargo que asumió tras el paso de Osvaldo Sanfelice al gerenciamiento de los hoteles de la familia Kirchner. También la ubica como presidente de Los Sauces desde el 18 de marzo de 2015, en reemplazo de Máximo Kirchner.
Acá, el relato fiscal agrega que Mercado se desempeñó en relación de dependencia en INVERSORA M&S, perteneciente al Grupo Indalo. Esa firma, según la acusación, recibía fondos de la obra pública vial y de la defraudación al estado a través del ICL. Y, al mismo tiempo, le giraba fondos a Los Sauces por alquiler de propiedades, actuando “de los dos lados del mostrador”.
Sobre Máximo Kirchner, el Ministerio Público Fiscal sostiene que su participación no se limitó al rol en Los Sauces. Además, lo describe como accionista de Hotesur, la firma hotelera. Entre las acciones reprochadas, el requerimiento enumera la venta de propiedades de sus padres a Austral Construcciones, la firma de contratos de alquiler de hoteles y el retiro de fondos de esa sociedad.
La acusación también detalla cómo se habrían montado las operaciones de blanqueo. Según el relato, se simuló el alquiler de inmuebles que la justicia determinó que no eran necesarios ni indispensables para los empresarios. Para esa maniobra, la estructura contó con la intervención de otras personas, entre ellas el escribano Ludueña y el contador Manzanares.
Con esa colaboración, se constituyó la empresa que serviría de “pantalla” y se nombró a Máximo Kirchner como único director y presidente. El requerimiento lo presenta como representante de los otros socios, sus padres, para incorporar inmuebles, suscribir contratos simulados y beneficiarse con el retiro de fondos. La descripción es precisa: una sociedad que, en el papel, funcionaba con un solo rostro visible.
El expediente, además, remite al origen de la inmobiliaria que después tuvo dos inquilinos exclusivos: Lázaro Báez y Cristóbal López. En el tramo leído, no consta una respuesta de la defensa. La audiencia volvió a mostrar que el caso se juega en la lectura de cada contrato, cada firma y cada movimiento de dinero.


