sábado, octubre 24, 2026
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El Niño, una bola de demolición: la ONU alerta por América Latina

La advertencia no llega con vueltas: El Niño viene en grande y la ONU lo describe como un gigante que puede dejar el mundo más caliente, más seco y más mojado al mismo tiempo.

La Organización Meteorológica Mundial proyecta una intensidad extrema para los próximos meses, con temperaturas en el Pacífico central de hasta 3,8 grados centígrados por encima del promedio habitual.

El pico se espera entre noviembre y enero, con el punto máximo cerca de diciembre. Para la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, el dato marca un registro inédito.

“Nunca habíamos registrado un valor de 3,8 en nuestros registros. En algunos fenómenos de El Niño históricos hemos observado valores en torno a los 3, con repercusiones muy importantes en todo el mundo. Así que hemos superado ese límite”, afirmó Saulo.

El subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, lo resumió con una imagen dura: “Este fenómeno de El Niño es un gigante, una bola de demolición”.

“Arrasará América Latina, África Oriental y Meridional, Asia y el Pacífico con calor extremo, sequías e inundaciones”, sostuvo el coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU.

No es un capricho del clima: El Niño es la fase cálida del ciclo El Niño-Oscilación del Sur y altera las precipitaciones, eleva temperaturas y presiona servicios esenciales como agua, vivienda y saneamiento.

El cambio climático no causa el fenómeno, pero sí potencia su intensidad. Ese empuje extra explica por qué la OMM habla de un escenario más severo para comunidades vulnerables en varios continentes.

En el sur de África, la alerta apunta a un riesgo elevado de inundaciones desde noviembre. En el sudeste asiático, la falta de lluvias y el incremento térmico golpean la agricultura y el abastecimiento hídrico.

América Latina, en cambio, enfrenta un escenario de mayores precipitaciones. Ese desequilibrio puede complicar cultivos, reservas de agua y la seguridad alimentaria, justo cuando los organismos internacionales advierten que unos 50 millones de personas están en peligro de aumento del hambre.

La ONU y los expertos de la OMM convocaron a los gobiernos a adoptar medidas urgentes para mitigar los efectos humanitarios. El contexto exige respuestas rápidas frente a sequías prolongadas, calores extremos e inundaciones recurrentes durante el periodo estival del hemisferio sur.

Mientras la comunidad internacional vigila la trayectoria del fenómeno, los modelos de predicción siguen ajustando escenarios de desastre. La advertencia queda sobre la mesa: el verano puede ser más extremo de lo que todavía no terminás de dimensionar.

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