miércoles, octubre 21, 2026
InicioPROVINCIALa carne en Entre Ríos: “No van a ser aumentos que nos...

La carne en Entre Ríos: “No van a ser aumentos que nos amarguen”

La carne entra en la recta final de las Fiestas con una señal clara: la sobreoferta de ganado por El Niño frena el precio en el mostrador. No es para saltar de alegría, pero tampoco para amargar la Nochebuena: el mercado anda tenso, con demanda flaca y un bolsillo que ya no responde como antes.

Alberto Berardi, gerente de la Cámara de Industrias Cárnicas de Entre Ríos, lo resumió sin vueltas: “Vamos a tener una sobreoferta. Puede llegar a haber algún aumento, pero no van a ser aumentos que nos amarguen la Nochebuena como pasó otros años”. La frase pesa porque llega en un momento donde el productor, el frigorífico y el consumidor se miran de reojo, con la creciente del Paraná de fondo y la hacienda esperando destino.

El fenómeno no es menor. Según el análisis de Berardi, no todos los productores están moviendo la hacienda a campos más altos en medio de la creciente, y eso disparó un aumento progresivo de la oferta. El problema es que muchos animales no están bien terminados, les falta engorde y siguen encerrados en feedlots. Ahí aparece la trampa: hay más vaca disponible, pero no siempre de la calidad que el mostrador necesita.

En la previa de Navidad y Fin de Año, el precio suele pegarse al techo. Berardi lo llamó un fenómeno ancestral: en noviembre y los primeros días de diciembre, la demanda familiar empuja al alza. Pero este año es atípico. La sobreoferta puede evitar que el precio se dispare, aunque ya hay un aumento en camino. La diferencia con años anteriores está en un dato incómodo: el bolsillo manda.

El especialista fue directo: la gente bajó el consumo de carne bovina por una cuestión de costos. “No alcanza el dinero, por más de que el Presidente diga lo contrario. La realidad la vemos en los mostradores”, reflexionó. Es una advertencia dura, pero no es nueva: cuando el consumidor no puede pagar, el precio se fue a las nubes y a la semana bajó entre un 5 y 10%. El mostrador no negocia: o se puede comprar, o se elige otra proteína.

Otro golpe de realidad llega desde el campo. El traslado de animales desde islas o zonas bajas hacia otros campos genera stress que termina marcando la calidad. Berardi fue claro: así sea un animal inmejorable en calidad y genética, si entra tenso y maltratado, “es duro”. En un mercado que ya pelea por el precio, el estrés no es un detalle técnico: es un costo que llega al plato.

La cuenta final va a depender de dos variables: si la oferta sigue presionando a la baja y si las familias logran sostener el consumo en las Fiestas. De momento, el escenario no parece de quiebre, pero sí de cautela. Para el sector cárnico, el desafío es claro: no perder el piso de la demanda sin que el precio se vuelva insoportable para el consumidor.

MAS VISTAS

NOTAS RELACIONADAS
Secured By miniOrange